Llegó Coria… llegó… ¡el muro!

Mayo 17, 2009

16 de Mayo del 2009 era el día señalado en el calendario. Coria la ciudad y las 19:30 la hora. Casi dos meses hacía ya que acabábamos la liga, y al trío voleibolero formado por Charly, Fernando y yo se unían ayer dos nuevos representantes del club: Rafa y Néstor.

La II Media Maratón Ciudad de Coria era a priori una carrera ideal para poder prepararnos en serio tras finalizar la temporada y comprobar a qué nivel podemos estar sin ser corredores profesionales. Con esto me refiero a que las dos medias anteriores (esta ha sido mi tercera media maratón) las corrimos tras haber sufrido un duro desgaste la noche anterior con sendos partidos de voleibol, y durante la temporada resulta imposible prepararse en condiciones, pero a pesar de haberlo intentado la preparación no salió como deseábamos. Charly tuvo una gastroenteritis durísima que le cortó la preparación, sufriendo una lesión en la espalda tras un desmayo debido a dicha gastroenteritis que le ha tenido en vela hasta esta última semana de competición. Al final… corrió. En mi caso, los problemas vinieron de la mano del buen tiempo y tan significativas fechas, en las que dos largos viajes a Nueva York y Praga, junto con fiestas como la de San Jorge o el Womad, rompieron por completo la preparación que comencé tras finalizar la temporada de voleibol.  A otros como a Fernan, una preparación tan exhaustiva como larga comenzó a ponerse muy cuesta arriba en las últimas semanas. Esto añadido a su reciente paternidad provocó que desease más que nadie que llegase el día D, y poder parar de correr durante una temporada para oxigenar su mente. No obstante, a pesar de que la moral no estaba en su clímax, la ilusión seguía intacta. Rafa y Néstor se desvirgaban.

Sabíamos que el circuito iba a ser duro puesto que el Mapa mostraba una rampa final en los dos últimos kilómetros de porcentajes elevadísimos, y se transcurría mayoritariamente por caminos de tierra y piedras. Si a esto añadimos el fuerte viento de cara que soportamos gran parte de la prueba, puedo afirmar que ha sido sin duda el recorrido más duro que he hecho hasta el momento. Pero todo lo que pueda contar a priori del recorrido es poco comparado con lo que uno se encuentra in situ. Baste decir que si las dos pruebas anteriores disfruté y mucho, ayer tocó sufrir hasta límites insospechados, teniendo que controlar mis pensamientos y reprimir los continuos impulsos que tenía de parar de correr. El disfrute comenzó tras recuperarme de los fuertes mareos que tuve al llegar a meta y pegarme una ducha de agua fría, rememorando con otros corredores los calvarios sufridos durante la prueba, pero hasta entonces, hasta que uno comienza a asimilar el transcurso de tan exigente prueba, de disfrute nada. Ni olmos, ni vistas, ni campos, ni hostias en vinagre. Sólo dolor de rodillas, piernas, pezones, sudor y un gran esfuerzo por luchar contra la puta vocecita que se ha encerrado en tu cabeza y no para de martillearte con un “páaarateee“, “déeejalo yaaaa, ¿qué sentido tiene que sigas sufriendo?”,”venga lo has intentado tío, no pasa nada baja el ritmo que no vas a acabar”.

Y es que la traición en la prueba viene de la mano del circuito: salida cuesta abajo, llaneo durante la parte central de la prueba para terminar con  una subida de gran porcentaje de desnivel. Y digo que ahí viene la traición porque entre los nervios propios de la carrera, la cafeína, las ganas de superar marcas anteriores y los primeros kms con desnivel favorable, comenzamos todos a un ritmo muy superior a nuestras posibilidades, o al menos a nuestros límites conocidos. Charly y yo escapados con el grupo de cabeza y el primer km cayó en 3′35”, marca muy inferior a la media realizada en las pruebas anteriores y que iba a resultar imposible de mantener, pero lo hicimos, y no dos, sino tres kilómetros más, altura en la cuál se descolgó Charly. Primera duda: “se me está yendo la olla, ¿sigo a este ritmo o lo espero?”. La respuesta la tenía clara. Mis sensaciones no eran las mejores, pero tampoco tenía nada que perder y en el fondo creo mucho en mis posibilidades, o en mi potencial mejor dicho, así que agaché la cabeza, saqué los cuernos y esprinté para alcanzar a un corredor que iba delante mía y que rondaría los 48 años. Su ritmo endiablado, el mío, igual. Charly sufrió fuertes calambres en los abdominales y no pudo correr en condiciones, teniendo que hacer varios tramos andando. Aún así terminó la carrera. Supongo que la emoción de esos primeros kilómetros junto al calentón inicial provocaron esa situación.

A todo esto yo no bajaba el ritmo y era totalmente consciente que no podría aguantar mucho más tiempo ese nivel tan alto de exigencia, pero la curiosidad podía contra la coherencia y no me bajé de la burra siguiendo un kilómetro tras otro a ritmo de 3′50” el km. Resoplo, bufo y rebufo. Cierro los ojos y escucho el latir de mi corazón y trato de imaginarme en otro lugar más agradable, o en cuál podría ser la recompensa a tan generoso esfuerzo. Abro los ojos y reaparece plof-plof de mis pisadas acompasado al ritmo marcado por mi respiración. Mi control del ritmo rudimentario. A falta de pulsómetro o cronómetro sofisticado, me bastaba con multiplicar por 4 al paso de cada kilómetro y consultar mi crono. Elegí el 4 para facilitar la multiplicación y hacerme una idea del ritmo que llevaba, ni mucho menos porque fuese el ritmo esperado a llevar, y cuál no sería mi sorpresa al llegar al kilómetro 9 y comprobar que llevaba menos de los 36 minutos requeridos para llegar a esa altura de 4 minutos al kilómetro. Llevaba 35, o sea un ritmo de 3′50 llegando al ecuador de la prueba. No me lo podía creer, pero era consciente de que ese no era mi ritmo, al menos en el día de ayer, y comencé a temer de veras no terminar la Media maratón. El miedo hizo su aparición y eché mano de un reconstituyente de glucógeno que llevaba encima, hecho que hizo que mis acompañantes de viaje se escapasen unos metros. Nunca más los alcancé. Estaba sufriendo una obvia pájara psicológica, que no tardó nada en trasladarse a mi ritmo y mis piernas, comenzando a subir considerablemente los tiempos en los dos siguientes kilómetros.

Oigo música, alzo los ojos y en el horizonte, tras subir un pequeño repecho veo una… ¡romería!. Durante todo el trayecto no paró de salir la gente de sus casas, chalés, coches o huertas para animar a todos los corredores, y desde luego en esa romería no iba a ser menos, pero se me hizo duro ver a toda aquella gente sentada a la sombra cubata en mano y gafas de sol animándome mientras me quedaba sin oxígeno en tan leve repecho. Definitivamente quería parar y las piernas las sentía bastante resquebrajadas… ¿cuánto quedaba?

Como no podía ser menos me rehice de tan mal trago y retomé un buen ritmo que si bien no era tan endiabladamente rápido como el del primer tercio de carrera, me permitiría llegar entero al final y superando mi anterior crono de la Media Maratón de Cáceres. Comencé a jugar con mi mente como acostumbro a hacer en carrera, y fijé mi vista en dos corredores 50 metros delante mía. Esa sería a partir de ahora mi referencia… esos 50 metros, y los 10 que le sacaba al corredor que iba detrás mía, cuyos zapatazos en la arena reverberaban cada vez con más fuerza en mis oídos.

Cada vez quedaba menos, y aunque esa vocecita cabrona que me hablaba en los momentos de debilidad no paró de hacerlo hasta que crucé la meta, sabía que ya había pasado lo más duro y que me había rehecho de la pájara sufrida. Nunca más lejos de la realidad. El corredor al que aventajaba en 10 metros acabó alcanzándome sobre el kilómetro 16 y juntos seguimos animándonos mutuamente y a los corredores que pasábamos (alguno incluso andando a esas alturas). “Tranquilo tío, no te aceleres que este ritmo está genial-me dijo. ¡Aún nos queda lo peor!” Cuánta sapiencia en esas palabras, porque a partir del km 18 comenzaban a notarse las primeras rampas de subida, pero nunca nada comparable a la imagen que se vislumbró ante mis ojos al cruzar el puente y ver la pared que tendríamos que escalar. Sabía antes de comenzar la carrera que estaría allí, esperándonos, como el monstruo de la pantalla final de cualquier videojuego, pero al que nunca sabrás cómo vencer hasta que te encuentres frente a él. Instintivamente bajé mi ritmo muchos enteros y a pesar de los ánimos de mi compañero de viaje, sólo tuve fuerzas para hacerle un gesto con la mano indicándole que siguiese su camino, que mi calvario no había hecho más que empezar. Así fue. Piolet en mano, en los primeros metros de las duras rampas me deshice de la gorra. Me sobraba todo, y si no tiré la camiseta fue por la necesidad de conservar el dorsal y su código de barras. No andaba, pero tampoco corría, era una marcha rítmica que no terminaba en la cima, pues aún quedarían dos kilómetros hasta la meta, y si quería llegar corriendo y no estropear del todo mi tiempo, no podía parar en la cuesta porque después sería incapaz de arrancar. El grito del gentío subía decibelios y cualquier hálito de ánimo se transformaba en una nueva zancada. Al final coroné la cima y sin poder incrementar mucho más el quedo ritmo que llevaba me dirigí hacia la meta atravesando una plaza en la que la gente de las terrazas no paraba de animar. Por fin divisé la meta al final de una larga recta, y una vez más, se repitió el mismo proceso que las dos Medias anteriores ante tal visión. Esbozo de una sonrisa e intención de dejarse llevar por inercia hasta el final, para instantes después picarme con cualquier corredor, en este caso uno que venía detrás y me acababa de superar, y echar el resto en un fuerte esprint hasta la LLegada. Gané ese esprint, y sobretodo gané a esa vocecita interior que me había puteado todo el camino. Al final crucé la meta con un tiempo de 1h 28′ 51” rebajando otros tres minutos mi anterior marca. LLegué jodido lo admito, hasta el punto de que sufrí mareos hasta que pude hidratarme en condiciones, pero sé que en otro circuito, bajo otras condiciones podría haber bajado ostensiblemente ese tiempo, así que continúo superándome y con las ilusiones intactas para la próxima carrera. 

20 minutos después, con un tiempo de 1h y 47′ llegaba Fernando, el segundo de la expedición. Tras él llegaban Néstor y Charly. Rafa tuvo que abandonar en el kilómetro 17 con hora y media corridas. Bravo por todos. Somos ya cinco e increscendo. Siento que esto es el comienzo de algo bonito que espero que nos lleve a alcanzar cotas de superación interior. 

Por mi parte, mientras siga existiendo esa vocecita dentro de mí, tendré carreras para rato.

Caminante son tus huellas
el camino y nada más;
caminante no hay camino
se hace camino al andar.
            Antonio Machado

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11 Comments Add your own

  • 1. Freenan2  |  Mayo 17, 2009 at 11:39 pm

    ¡¡Vaya encerrona de recorrido!!
    Primero unos km. en bajada para que te emociones y corras más de lo que debes. Hice los 5 km. primeros en 20 min. Despues camino de tierra con viento en contra. En el ecuador subida a la romería, por camino de piedras sueltas; más camino; más viento en contra; …de repente subida al castillo 11% de desnivel. Llevaba 3 min. de margen antes de los 3 últimos km. para bajar de 1:45 (5 min. el km.) Pero tardé casi 20min. y llegué destrozado con una marca de 1:47 de la cual estoy profundamente orgulloso.

    Ahora, voy a parar de correr porque estoy hechito polvo, después de haber corrido más de 200 km. en 8 semanas.
    Tengo una rodilla hecha polvo, y los pezones en carne viva.
    Acabé la carrera con dos círculos de sangre en la camiseta.

    …Pero volveré. No sé cuando, pero en la siguiente bajaré de 1:45.

  • 2. Tirititraum  |  Mayo 18, 2009 at 8:33 am

    Pero vamos a ver: es que no sabéis que con una sencillas tiritas en los pezones se solucionan los molestos roces? o si no ponte unas pezoneras, que seguro que las tienes a mano!

    Enhorabuena a todos, sois unos campeones.

  • 3. papagabry  |  Mayo 18, 2009 at 8:44 am

    ¿El Muro? Me recuerda a PINK FLOID. Os recomiendo que escuchéis atentamente ese tema musical de mi época para recuperar fuerzas; seguro que lo agradeceréis.
    ENHORABUENA y un fuerte abrazo para todos los que os atrevisteis a correr a es media maratón.

  • 4. Freenan2  |  Mayo 18, 2009 at 8:46 am

    Eso de las tiritas funciona para los que no tienen pelos en el pecho. Tendría que hacerme un afeitado artístico en la pechera.

    Lo de las pezoneras me parece mejor idea…si corriese con sujetador.

  • 5. destello  |  Mayo 18, 2009 at 3:15 pm

    jejeje muy bueno lo de las pezoneras… ya sabéis que os admiro profundamente por lo sufrido y corrido. yo no estaba en condiciones así que lo dejaré para mejor ocasión.

    un abrazo y enhorabuenaaaaaaaaaaa!!!

  • 6. Charly  |  Mayo 18, 2009 at 3:23 pm

    Campi hoy es de esos días que escribo y con la venia describiré la media maraton de Coria. Ayer por la tarde iba a poner la lavadora y vi algo en el bolsillo de las mallas, al sacarlo recorde tantas cosas … bastante arrugado, dorsal 086 por detrás solo se ve mi apellido “Rivero” lo demás está borrado por la carrera, iba a tirarlo a la basura cuando mi niña me dijo: “deberías guardarlo para tener un recuerdo de cada carrera ya que eso es lo que te quedará con el paso del tiempo”, se me clavaron esas palabras. Te recordé amigo Campi y a mi madre con las mismas palabras al terminar la carrera; pero era tal mi cabreo y decepción en esos momentos esas palabras pasaron de largo.
    Mi carrera: “estaba jodido ya que esa puta gastroenteritis se había cargado de un plumazo todas las pesas, horas de carrera y gloriosas series que hicimos, estuve 6,7 días entrenando antes de la carrera y vi que no llegaba, pero me apunte y a lo que saliera, confieso que estaba 2 Kg mas delgado, me veía fino, estaba aminado y contagiado de vuestra ilusión. Ralvo y Nes empezaban, Fernan ya iba a por su marca y Campi, siempre eres una incógnita. Una vez todos en mi casa el nerviosismo y las ganas de salir a correr eran evidentes, tus subidones de adrenalina Campi, y el desconocimiento de las sensaciones de Nes y Ralvo. Yo estaba en la carrera hacía unas horas ya pasé a por los dorsales, cruzé la meta y la salida y me imaginaba como sería todo dentro de unas horas.
    En la salida decidimos que saldriamos al sprint como los valientes, nos colocamos de los primeros y pistoletazo de salida. El ritmo despues de 500 m. era una locura; pero fué lo pactado. En el Km 2 miré por primera vez el pulsómetro que llevaba sin la cinta del pecho consciente de lo planeado en la salida. A 3.35 EL KILOMETRO !!!! Subidon de adrenalina. Te seguia, pero me ibas descolgando. Vimos a Mario y le dije que muy mal, efectivamente en el km 4 tenía las piernas hinchadas y bloqueadas y en el km 5 llegaron los calambres en el abdomen. De ir como un tiro a ser una tortuga, todo el mundo me adelantaba y yo intentaba engancharme siempre al siguiente que me pasara; pero era incapaz. Estaba en el km 7 muerto de sed y me quería ir para casa, no daba crédito, me puse a andar decepcionado y rabioso. Tomé la decision de ir al km 10 a por agua, no se por que. Llegué en peor estado, no podia ni andar cogí dos botellas de agua y continué andando, pensaba, “eres gilipollas estas en mitad del recorrido y ahora que haces, tendras que hacer los 10 km de vuelta”. Pensé en Fernan, Nes y Ralvo y continuaba andando despacio, andaba deprisa, trotando, corriendo y nada me hacía recuperar, bueno ya me alcanzarán, los demas corredores se preocupaban y me animaban, ” trota poco a poco … , estas bien ..” tanto, tanto que ya pensaba (con perdon): “al proximo que me lo diga le meto una patada en los huevos”. Nos arrastramos hasta el km 11.5 donde vi a Fernan me enganché un rato al él pero duré nada 600 ó 700 m , tira, tira fueron mis palabras. De nuevo andando y trotando, llegué hasta el agua del km 15, habia un viejo amigo me paré y charlamos un rato mientras me bebía 3 botellitas de agua y quedamos en vermos luego. Ya a estas alturas estaba desconsolado decidí seguir andando mientras miraba atrás buscando a Nes y a Ralvo, por fin veo a Nes en una larga recta le doy con la mano y sonrie, venia despacito y me engancho a él (cosa que le agradezco y creo que me esperaba un poco para no perderme por el camino), Nes fuiste mi salvador. Hicimos camino juntos con nuestras cosas y los ánimos de la gente, de repente despues un tunel aparece Ralvo (el tío habia atrochado), veo que no lleva dorsal y efectivamente lo deja por los dolores del gemelo. Pasamos la subida a la catedral, Nes se acordaba de la familia del organizador … a mi me daba igual no recuerdo si fue dura ó no, ya iba pensando en la recta de meta. Cuando faltaban 500m aprox. Nes apreto un poco, le animé a seguir y aquí empezó lo mas doloroso de la carrera ( 1hora 57min sin cruzar por la meta). A falta de 50 metros me había quitado 3 imperdibles y dejé de correr, me arranqué el dorsal bastante furioso, iba a salir por fuera del circuito y un policia me dijo que no era por ahí que estaba a 30m de meta, no recuerdo lo que le dije al pobre hombre que se quedo blanco y asustado, continue caminando por fuera y vi al hermano de mi niña buscandome a lo largo de la recta con ilusión y cámara de fotos en mano, el pobre. Le llamé y sorprendido fue a dar la vuelta, después vi a mi mami en la misma escena buscandome al final de la recta, esperando encontrarme y aplaudirme; pero nada. Me acerque por fuera y se lo explique como pude, continuamos hacia arriba y te vi amigo Campi, otra vez lo mismo, mirada hacia el final de la recta y Charly no aparecía, te llamé y creo que mi respuesta a tu pregunta fué tirar el dorsal y decir “una puta mierda”. Era duro tratar de responder a vuestras preguntas, fué duro veros desde fuera con la ilusión que me esperabais, y después ver vuestras caras cuando os llamaba desde fuera del circuito, me quedé hecho polvo. De lo mas doloroso que he pasado.
    Ya llevaba mucho tiempo inmerso en mis pensamientos, casi dos horas. Hasta despues de la ducha no me pude recuperar un poco gracias a lo pesados que sois, GRACIAS !!. Luego me encontraba bien físicamente pero del tarro no arranqué hasta las gilipolleces de la cena, esos buenos momentos de charla y coñas con los amigos. He aprendido mas lecciones en un solo día de una sola carrera que en las 6 medias anteriores y que en muchos años de deporte. La carrera me derrotó y hundió (en ningún deporte de los que he practicado, llegué al fondo del pozo como el Sábado ), pero era el precio que tenía que pagar por aprender todas las lecciones juntas. Sigo pensando que es una puta mierda de carrera. (Pdata. despues estuve con Marol hasta las seis de la mañana a copazos, mu cansado no estaría). Un ABRAZO ENORME A TODOS Y BESOS NO QUE LUEGO ME LLAMAREIS MARICA !!!!!!!!. Ya me abriré el blog como hablamos y dejaré de robarte trozos del tuyo

  • 7. Freenan2  |  Mayo 18, 2009 at 6:43 pm

    ¡¡¡Ánimo Charly!!!

    Simplemente has arriesgado muchísimo, y te ha salido mal.
    La pena es todo lo que nos sacrificamos preparándonos para que una gastroenteritis te estropee todo el trabajo.

    No te preocupes, porque en la siguiente seguro que destrozas tu marca.

    Sólo podemos hacer eso, o hacer de gregarios del Eleklektiko, que parece no tener límite.

  • 8. chikinita  |  Mayo 19, 2009 at 3:21 pm

    pues si que era largo, menos mal q me lo contaste…

  • 9. sergio  |  Mayo 19, 2009 at 9:40 pm

    Pues a mi me van a tardar en volver a ver por esta media. Es la cuarta que hago y sin lugar a dudas la peor. Sufrí bastante y la cuesta del final…. eso no tiene nombre.
    Mucho caminucho, donde te encontrabas mas solo que la una, bueno el que siempre acompañaba era el puñetero viento, yo nunca noté que nos fuera favorable.
    De todos modos quejarse habieno hecho 1:28:51 h me parece increible, ya firmaba yo haber hecho menos de 1:35 h.

  • 10. eleklektiko  |  Mayo 20, 2009 at 9:37 am

    No me quejo, y si lo hago es de vicio, pero con un circuito así sufren lo mismo el que llega el primero y el último… Corroboro todo lo que dices.

  • 11. Cauriense  |  Mayo 20, 2009 at 9:02 pm

    Hola a todos. Es mi debut en este blog. Como podeis imaginar soy de Coria, y en parte, he puesto mi granito de arena para que este año el recorrido de la media maratón haya terminado con ese repecho algo jodidillo. También os digo que si se cambió el final con respecto al año pasado, era precisamente por no hacerlo tan duro, ya que el año pasado había que subir lo mismo que se había bajado en la salida. Y os digo que fue consensuado aunque sabiamos que iba a ser durillo. Y sobre todo por darle al recorrido la belleza del entorno con el puente romano, la catedral y las murallas.
    Logicamente, hace mucho conocer el recorrido, y yo cuando entré en el paseo de la isla en el km 18, bajé el ritmo y me preparé para sufrir esos 280 metros que se hacen duros.
    Tengo que decir que ese recorrido lo habiamos hecho muchas veces, y os puedo asegurar que casi nunca pegaba el aire. Pero llevabamos dos semanas que nos estaba pegando el aire entre el km 8 y el 15, así que nos oliamos que podía hacerse dura.
    Lo que teniamos claro era que no es una media maratón para hacer marca, pero tampoco es tan dura como pensais. Para duras, Alburquerque o Jarandilla. O para mí, la que teneis ahí en Cáceres que se hace matadora con los giros de 180º y las 3 vueltas.
    Además…muy mal no acabasteis cuando por la noche estabamos en el Pub Arlequín tomando algo…verdad??jajajaja
    Tal vez, el problema de esta media maratón, no es el final, o que el recorrido se desarrolle en caminos con piedras o mal asfaltados. Pará mi el problema está en la salida que invita a lanzarse a ritmos imposibles de seguir por debajo de 4 minutos el km, para la mayoría de nosotros y pensamos que podemos aguantar. Seguro que si hubiéseis empezado no tan fuerte, tal vez no os hubiéseis tenido que acordar de la familia del organizador…jajajaja
    Bueno, y después de esta charla solo me queda agradeceros vuestra participación, y espero que nos veamos en la próxima edición… Aunque nos veremos antes en los Sanjuanes…
    Un saludo

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