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Sudáfrica y el evento deportivo más grande de la historia
Hace tan solo dos décadas, Sudáfrica era un reducto racista aislado del mundo. Dentro de un año se convertirá en su capital, gracias al fútbol. Así comenzaba el spot promocional Bienvenidos a Sudáfrica del programa de canal+ Informe Robinson. Una de mis numerosas mañanas de resaca, tuve la oportunidad de ver el documental encontrándome solo en casa de mis padres y puedo asegurar que hacía mucho tiempo que no me emocionaba tanto como esa mañana, descubriéndome a mí mismo con las lágrimas recorriendo mis mejillas. Y es que la superación humana, la épica, el honor, las hazañas deportivas, son las temáticas que con mayor facilidad pueden tocar mi fibra sensible.
En él se aborda la historia reciente, presente y futura, usando como nexo de unión el deporte y más concretamente el fútbol a raíz del mundial que se celebrará el año que viene, de un país asolado por el aparheid durante casi 50 años (desde 1948 que tomó forma jurídica hasta 1994 año en el que se redactó la constitución y se celebraron las primeras elecciones con todos los partidos, entre ellos el ANC de Nelson Mandela). El apartheid es el resultado de lo que fue, en el siglo XX, un fenómeno de segregación en Sudáfrica implantado por colonizadores holandeses Bóeres en la región, como símbolo de una sucesión de discriminación política, económica, social y racial. Fue llamado así porque significa “segregación”. Este sistema consistía básicamente en la división de las diferentes “razas” para promover el desarrollo. Antiguamente el país había quedado dividido en los afrikaners y los anglosajones, siendo los primeros nacionalistas y religiosos y los segundos más liberales, pero tras la Guerra de los Bóers, en la que los afrikaners fueron aplastados por los británicos, se sobrepusieron, haciéndose con el control de la nueva unión sudafricana hasta que el Partido Nacional, bastión de las más puras esencias bóers, llegó al poder. Durante los cuarenta años siguientes, el dominio de los afrikáners alcanzó su apogeo: sus símbolos nacionales y su ideología fueron los que dieron forma a la nueva república sudafricana.
Durante todo ese tiempo, los afrikaners tenían dos religiones: el protestantismo calvinista, y el rugby, deporte exclusivamente de blancos, símbolo de una sociedad racista que focalizaba las iras de la mayoría negra y por otra parte estaba el fútbol, deporte de negros. La Copa Mundial de Rugby de 1995 se llevó a cabo en Sudáfrica entre el 25 de mayo al 24 de junio de 1995. Este torneo significó el regreso de Sudáfrica a las competiciones oficiales, ya que en 1987 y 1991 no habían jugado por el apartheid que entonces reinaba en Sudáfrica. La selección local terminó por imponerse el título tras derrotar en Johannesburgo a los All Blacks por 15-12.
¿Somos conscientes de la simbología y emotividad que rodea a aquella final del 24 de junio en Johannesburgo?
Una nueva Sudáfrica, gobernada por un dirigente negro injustamente encarcelado durante 27 años en la cárcel de Robben Island, Nelson Mandela, y que por primera vez era Presidente de todos: negros y blancos.
Primer evento deportivo celebrado en el que puede participar una selección sudafricana tras años de expulsión de competiciones oficiales por culpa del Aparheid, y encima celebrado en el país.
Un Mundial de Rugby, el deporte de los blancos afrikaners por excelencia, su segunda religión y símbolo durante más de 50 años del sometimiento de una mayoría negra por una minoría blanca en el racismo más absoluto. El rugby no sólo ha sido un deporte exclusivo de blancos. El surafricano negro detestaba el rugby, lo consideraba un símbolo del opresor blanco, al mismo nivel que la bandera y el himno. Era la pasión de los blancos dominantes, lo que les daba su identidad.
La final se celebró contra el mejor equipo del momento y probablemente una de las mejores selecciones de rugby de todos los tiempos: los All Blacks de Johna Lomu, en un partido emocionante que se decidió por 3 puntos (15 – 12).
Por primera vez, todo un país estuvo unido bajo una misma bandera y apoyando un equipo, formado íntegramente por blancos y que representaba toda la opresión sufrida por el pueblo negro. Tanto blancos como negros vivieron juntos su apertura al exterior y la victoria de un equipo que ahora representaba a todos.
Nelson Mandela, presidente de Sudáfrica y víctima de un régimen que lo condenó a cadena perpetua por defender la igualdad entre razas, fue quién al final del partido hizo entrega del trofeo de campeones del mundo a un equipo de blancos que representaban todo contra lo que él había luchado durante toda su vida, y que ese día habían luchado por él. Mandela tenía la certeza de que el deporte moviliza las emociones de la gente de una manera que ningún político puede siquiera acercarse. Se planteó lo siguiente: “¿Qué es lo que más les importa a los blancos? ¿Su religión? ¿Su Dios? Sí, pero también el rugby. A ver si somos capaces de utilizar esa pasión para unificar el país”.
Faltaba un año para el Mundial cuando llamó a su despacho al capitán de la selección, Francois Pienaar, formada únicamente por blancos. Mandela le pidió ayuda para lograr que los negros se identificaran con la selección de rugby. Desde entonces, Pienaar y sus compañeros se manifestaron siempre de una manera políticamente correcta, nadie desentonó, todos colaboraron. El mensaje de Mandela caló tan hondo que el equipo aprendió un nuevo himno, en lengua zulú. Era el himno que se cantó durante décadas en las manifestaciones de los negros contra los blancos.
Dicen que el Rugby se asemeja mucho al ajedrez, y como todo juego de estrategia, puede ser considerado como una batalla. Aquél día en Ellis Park Stadium, 22 jugadores lucharon por su Presidente negro, 22 jugadores blancos combatieron con todo su pundonor y corage ante su gente, ante un rival superior, ante todo un país mayoritariamente negro. Aquél día 22 jugadores blancos saldaban una deuda con la historia, una historia marcada con sangre y lágrimas para reconciliar y unir a un pueblo. Aquél día marcó un antes y un después en la historia de sudáfrica.
Para finalizar dejo el enlace a un post que retrata muy bien lo que fue dicho evento y como transcurrió todo: Mandela y la copa del mundo de rugby de 1995., del que he rescatado estos fragmentos:
El día del partido por mañana Mandela se despertó inquieto: ¿habré hecho lo suficiente para convencer a los blancos de que estoy con ellos, que soy su presidente, que estamos todos juntos ahí? Y decidió llamar al presidente de la federación para que le trajera una camiseta de los Springboks, de color verde, el color de la opresión blanca. Y que esa camiseta llevara el número 6, el de François Pienaar, el capitán.
Una hora antes del partido, Mandela llegó al estadio. La tensión era descomunal en todo el país. En Soweto los bares estaban repletos de negros a los que antes nunca interesó el rugby (durante los tiempos del apartheid, Soweto fue construida con el fin de alojar a los africanos negros que hasta entonces vivían en áreas designadas por el gobierno para los blancos).
Y llegó la hora de los himnos. Mandela debía bajar a saludar a los jugadores. Y se puso la camiseta de Pienaar. Con ella saludó uno por uno a los jugadores, lo que produjo un silencio absoluto, unos segundos para la historia. Hasta que estalló un clamor: 72.000 personas rompieron a gritar: “¡Nelson, Nelson!”. El noventa y cinco por ciento blancos.
Fue uno de los momentos más gloriosos del siglo XX.
“En ese momento nos dimos cuenta que había un país entero detrás nuestro, y que este hombre tuviera puesta la camiseta de los Springbok era un signo, no sólo para nosotros, sino también para toda Sudáfrica, que tenemos que unirnos, y tenemos que unirnos hoy”,
comentó el medio melé Joost van der Westhuizen. Y el capitán François Pienaar:
“Yo nunca me imaginé que él iba a estar allí, y nunca en mi vida pensé que iba a usar la camiseta de los Springbok. Y él estaba allí con toda su aura. Él sólo nos deseó buena suerte, eso es todo lo que dijo. Luego se dio vuelta y ahí estaba el número seis en su espalda, ¡y ese era yo! Estaba tan emocionado que no podía cantar el himno, estaba muy emocionado y muy orgulloso”.
Pero no fueron sólo los Springboks los que quedaron afectados por el hecho de que Mandela vistiera una camiseta que durante mucho tiempo había sido un símbolo para los hombres blancos en Sudáfrica, lo mismo ocurrió a los All Blacks en aquel famoso día en el Ellis Park.
“Fue verlo caminar hacia el estadio vistiendo la camiseta de Francois y escuchar a 72.000 personas empezar a aclamar: Mandela, Mandela… entonces nosotros 15 mirábamos, y pensábamos ‘¡Dios, como vamos a hacer para ganarles a estos animales!”,
admitió el capitán Sean Fitzpatrick. Inclusive Jonah Lomu, el Jugador del Torneo que sin ayuda había destruido a Inglaterra en la semifinal, comenzaba a tener dudas de que pudiera ser, sólo pudiera ser, que ese no fuera el día de Nueva Zelanda.
“Primero te intimida darle la mano a Nelson Mandela con la camiseta de los Springbok, y te hace sentir que toda la presión estaba sobre nosotros porque ellos tenían a Nelson Mandela de su lado, tenían finalmente un país unido después de años de lucha… ese día todos estaban unidos”.
| Sudáfrica |
15 – 12 | 24 de junio de 1995 Ellis Park Stadium, Johannesburgo, Asistencia: 65000 espectadores Árbitro: Morrison |
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| Pen: Stransky (3) Drop: Stransky (2) |
Pen: Mehrtens (3) Drop: Mehrtens |
“Los judíos tomaron Israel de manos de los árabes que llevaban viviendo allí por mil años. Israel, al igual que Sudáfrica, es un estado del apartheid.” (Rand Daily Mail, 23 noviembre 1961) Dr. Hendrik Verwoerd. Primer Ministro y arquitecto del mismo apartheid.
5 comments Junio 24, 2009
Llegó Coria… llegó… ¡el muro!
16 de Mayo del 2009 era el día señalado en el calendario. Coria la ciudad y las 19:30 la hora. Casi dos meses hacía ya que acabábamos la liga, y al trío voleibolero formado por Charly, Fernando y yo se unían ayer dos nuevos representantes del club: Rafa y Néstor.
La II Media Maratón Ciudad de Coria era a priori una carrera ideal para poder prepararnos en serio tras finalizar la temporada y comprobar a qué nivel podemos estar sin ser corredores profesionales. Con esto me refiero a que las dos medias anteriores (esta ha sido mi tercera media maratón) las corrimos tras haber sufrido un duro desgaste la noche anterior con sendos partidos de voleibol, y durante la temporada resulta imposible prepararse en condiciones, pero a pesar de haberlo intentado la preparación no salió como deseábamos. Charly tuvo una gastroenteritis durísima que le cortó la preparación, sufriendo una lesión en la espalda tras un desmayo debido a dicha gastroenteritis que le ha tenido en vela hasta esta última semana de competición. Al final… corrió. En mi caso, los problemas vinieron de la mano del buen tiempo y tan significativas fechas, en las que dos largos viajes a Nueva York y Praga, junto con fiestas como la de San Jorge o el Womad, rompieron por completo la preparación que comencé tras finalizar la temporada de voleibol. A otros como a Fernan, una preparación tan exhaustiva como larga comenzó a ponerse muy cuesta arriba en las últimas semanas. Esto añadido a su reciente paternidad provocó que desease más que nadie que llegase el día D, y poder parar de correr durante una temporada para oxigenar su mente. No obstante, a pesar de que la moral no estaba en su clímax, la ilusión seguía intacta. Rafa y Néstor se desvirgaban.
Sabíamos que el circuito iba a ser duro puesto que el Mapa mostraba una rampa final en los dos últimos kilómetros de porcentajes elevadísimos, y se transcurría mayoritariamente por caminos de tierra y piedras. Si a esto añadimos el fuerte viento de cara que soportamos gran parte de la prueba, puedo afirmar que ha sido sin duda el recorrido más duro que he hecho hasta el momento. Pero todo lo que pueda contar a priori del recorrido es poco comparado con lo que uno se encuentra in situ. Baste decir que si las dos pruebas anteriores disfruté y mucho, ayer tocó sufrir hasta límites insospechados, teniendo que controlar mis pensamientos y reprimir los continuos impulsos que tenía de parar de correr. El disfrute comenzó tras recuperarme de los fuertes mareos que tuve al llegar a meta y pegarme una ducha de agua fría, rememorando con otros corredores los calvarios sufridos durante la prueba, pero hasta entonces, hasta que uno comienza a asimilar el transcurso de tan exigente prueba, de disfrute nada. Ni olmos, ni vistas, ni campos, ni hostias en vinagre. Sólo dolor de rodillas, piernas, pezones, sudor y un gran esfuerzo por luchar contra la puta vocecita que se ha encerrado en tu cabeza y no para de martillearte con un “páaarateee“, “déeejalo yaaaa, ¿qué sentido tiene que sigas sufriendo?”,”venga lo has intentado tío, no pasa nada baja el ritmo que no vas a acabar”.
Y es que la traición en la prueba viene de la mano del circuito: salida cuesta abajo, llaneo durante la parte central de la prueba para terminar con una subida de gran porcentaje de desnivel. Y digo que ahí viene la traición porque entre los nervios propios de la carrera, la cafeína, las ganas de superar marcas anteriores y los primeros kms con desnivel favorable, comenzamos todos a un ritmo muy superior a nuestras posibilidades, o al menos a nuestros límites conocidos. Charly y yo escapados con el grupo de cabeza y el primer km cayó en 3′35”, marca muy inferior a la media realizada en las pruebas anteriores y que iba a resultar imposible de mantener, pero lo hicimos, y no dos, sino tres kilómetros más, altura en la cuál se descolgó Charly. Primera duda: “se me está yendo la olla, ¿sigo a este ritmo o lo espero?”. La respuesta la tenía clara. Mis sensaciones no eran las mejores, pero tampoco tenía nada que perder y en el fondo creo mucho en mis posibilidades, o en mi potencial mejor dicho, así que agaché la cabeza, saqué los cuernos y esprinté para alcanzar a un corredor que iba delante mía y que rondaría los 48 años. Su ritmo endiablado, el mío, igual. Charly sufrió fuertes calambres en los abdominales y no pudo correr en condiciones, teniendo que hacer varios tramos andando. Aún así terminó la carrera. Supongo que la emoción de esos primeros kilómetros junto al calentón inicial provocaron esa situación.
A todo esto yo no bajaba el ritmo y era totalmente consciente que no podría aguantar mucho más tiempo ese nivel tan alto de exigencia, pero la curiosidad podía contra la coherencia y no me bajé de la burra siguiendo un kilómetro tras otro a ritmo de 3′50” el km. Resoplo, bufo y rebufo. Cierro los ojos y escucho el latir de mi corazón y trato de imaginarme en otro lugar más agradable, o en cuál podría ser la recompensa a tan generoso esfuerzo. Abro los ojos y reaparece plof-plof de mis pisadas acompasado al ritmo marcado por mi respiración. Mi control del ritmo rudimentario. A falta de pulsómetro o cronómetro sofisticado, me bastaba con multiplicar por 4 al paso de cada kilómetro y consultar mi crono. Elegí el 4 para facilitar la multiplicación y hacerme una idea del ritmo que llevaba, ni mucho menos porque fuese el ritmo esperado a llevar, y cuál no sería mi sorpresa al llegar al kilómetro 9 y comprobar que llevaba menos de los 36 minutos requeridos para llegar a esa altura de 4 minutos al kilómetro. Llevaba 35, o sea un ritmo de 3′50 llegando al ecuador de la prueba. No me lo podía creer, pero era consciente de que ese no era mi ritmo, al menos en el día de ayer, y comencé a temer de veras no terminar la Media maratón. El miedo hizo su aparición y eché mano de un reconstituyente de glucógeno que llevaba encima, hecho que hizo que mis acompañantes de viaje se escapasen unos metros. Nunca más los alcancé. Estaba sufriendo una obvia pájara psicológica, que no tardó nada en trasladarse a mi ritmo y mis piernas, comenzando a subir considerablemente los tiempos en los dos siguientes kilómetros.
Oigo música, alzo los ojos y en el horizonte, tras subir un pequeño repecho veo una… ¡romería!. Durante todo el trayecto no paró de salir la gente de sus casas, chalés, coches o huertas para animar a todos los corredores, y desde luego en esa romería no iba a ser menos, pero se me hizo duro ver a toda aquella gente sentada a la sombra cubata en mano y gafas de sol animándome mientras me quedaba sin oxígeno en tan leve repecho. Definitivamente quería parar y las piernas las sentía bastante resquebrajadas… ¿cuánto quedaba?
Como no podía ser menos me rehice de tan mal trago y retomé un buen ritmo que si bien no era tan endiabladamente rápido como el del primer tercio de carrera, me permitiría llegar entero al final y superando mi anterior crono de la Media Maratón de Cáceres. Comencé a jugar con mi mente como acostumbro a hacer en carrera, y fijé mi vista en dos corredores 50 metros delante mía. Esa sería a partir de ahora mi referencia… esos 50 metros, y los 10 que le sacaba al corredor que iba detrás mía, cuyos zapatazos en la arena reverberaban cada vez con más fuerza en mis oídos.
Cada vez quedaba menos, y aunque esa vocecita cabrona que me hablaba en los momentos de debilidad no paró de hacerlo hasta que crucé la meta, sabía que ya había pasado lo más duro y que me había rehecho de la pájara sufrida. Nunca más lejos de la realidad. El corredor al que aventajaba en 10 metros acabó alcanzándome sobre el kilómetro 16 y juntos seguimos animándonos mutuamente y a los corredores que pasábamos (alguno incluso andando a esas alturas). “Tranquilo tío, no te aceleres que este ritmo está genial-me dijo. ¡Aún nos queda lo peor!” Cuánta sapiencia en esas palabras, porque a partir del km 18 comenzaban a notarse las primeras rampas de subida, pero nunca nada comparable a la imagen que se vislumbró ante mis ojos al cruzar el puente y ver la pared que tendríamos que escalar. Sabía antes de comenzar la carrera que estaría allí, esperándonos, como el monstruo de la pantalla final de cualquier videojuego, pero al que nunca sabrás cómo vencer hasta que te encuentres frente a él. Instintivamente bajé mi ritmo muchos enteros y a pesar de los ánimos de mi compañero de viaje, sólo tuve fuerzas para hacerle un gesto con la mano indicándole que siguiese su camino, que mi calvario no había hecho más que empezar. Así fue. Piolet en mano, en los primeros metros de las duras rampas me deshice de la gorra. Me sobraba todo, y si no tiré la camiseta fue por la necesidad de conservar el dorsal y su código de barras. No andaba, pero tampoco corría, era una marcha rítmica que no terminaba en la cima, pues aún quedarían dos kilómetros hasta la meta, y si quería llegar corriendo y no estropear del todo mi tiempo, no podía parar en la cuesta porque después sería incapaz de arrancar. El grito del gentío subía decibelios y cualquier hálito de ánimo se transformaba en una nueva zancada. Al final coroné la cima y sin poder incrementar mucho más el quedo ritmo que llevaba me dirigí hacia la meta atravesando una plaza en la que la gente de las terrazas no paraba de animar. Por fin divisé la meta al final de una larga recta, y una vez más, se repitió el mismo proceso que las dos Medias anteriores ante tal visión. Esbozo de una sonrisa e intención de dejarse llevar por inercia hasta el final, para instantes después picarme con cualquier corredor, en este caso uno que venía detrás y me acababa de superar, y echar el resto en un fuerte esprint hasta la LLegada. Gané ese esprint, y sobretodo gané a esa vocecita interior que me había puteado todo el camino. Al final crucé la meta con un tiempo de 1h 28′ 51” rebajando otros tres minutos mi anterior marca. LLegué jodido lo admito, hasta el punto de que sufrí mareos hasta que pude hidratarme en condiciones, pero sé que en otro circuito, bajo otras condiciones podría haber bajado ostensiblemente ese tiempo, así que continúo superándome y con las ilusiones intactas para la próxima carrera.
20 minutos después, con un tiempo de 1h y 47′ llegaba Fernando, el segundo de la expedición. Tras él llegaban Néstor y Charly. Rafa tuvo que abandonar en el kilómetro 17 con hora y media corridas. Bravo por todos. Somos ya cinco e increscendo. Siento que esto es el comienzo de algo bonito que espero que nos lleve a alcanzar cotas de superación interior.
Por mi parte, mientras siga existiendo esa vocecita dentro de mí, tendré carreras para rato.
Caminante son tus huellas
el camino y nada más;
caminante no hay camino
se hace camino al andar.
Antonio Machado
11 comments Mayo 17, 2009
Resucitando una bicicleta: Betty
Pronto dejarás de ser la fea, para volverte guapa y cortar el viento como aquella bala perdida que dobló la esquina…

Orbea Moncayo con 20 años por lo menos...

Comienza el currele del lijado

La horquilla ya no es la de la foto, se ha salvado ...

(Pdt: Espero que Charly y Popita me aporten su sapiencia porque si no la pobre Betty será por mucho tiempo “la fea”…)
- Dal cela… pulil cela…
4 comments Mayo 13, 2009
¿Nadie es profeta en su tierra?
Mi segunda Media Maratón. Esta vez la de mi ciudad, Cáceres. 1 hora 31 minutos 11 segundos, 5 minutos menos que la primera.
Charly rebajó su tiempo a la hora 37 minutos y Fernando acabó a un gran ritmo.
25 comments Marzo 15, 2009
Mi primera Media Maratón
Kilómetro 18. Un muro. Corro solo desde hace cuatro kilómetros. Un ritmo endiablado nubla mi mente y la impide volar pensando en otras cosas que no sean llegar a la meta. Cruzo bajo un puente y el quedo eco de la voz de un miembro de la organización animando a los corredores se hace cada vez más intenso al reverberar en las paredes del túnel.- Vamos chicos, un esfuerzo más que sólo quedan tres kilómetros, ¡ánimo! -. Miro al tío que nos anima, cruzamos nuestras miradas, aprieto puños y dientes y con un gesto de fuerza instintivo incremento el ritmo haciendo más amplia aún mi zancada y la cadencia de mis pasos. Todo, absolutamente todo salía a la perfección. Llevaba varios kilómetros corriendo solo y mi táctica para sobrevivir fue ir marcándome corredores que fuesen 20 o 30 metros delante mía como meta a alcanzar, con lo que hacía tiempo que no sólo nadie me sobrepasaba, sino que era yo el que acaba a un ritmo frenético habiendo ido de menos a más para ir quitándome corredores de en medio. La respiración iba bien, pero sentía a cada metro las piernas cuarteadas. Casi como un gesto instintivo automatizado chupaba la sangre de mi mano tras la caída sufrida en el km 10 y pisaba con más fuerza para reventar una ampolla en el pie izquierdo que comenzaba a incomodar mi marcha. Aún así continuaba con la misma sonrisa con la que empecé la competición porque puedo asegurar que ayer fue un día feliz para mí. El km 19 se había convertido en el kilómetro más largo de mi vida y no era consciente de que aún quedaban dos por delante que lo iban a superar.

Los antecedentes a la carrera no habían sido los más favorables. Charly yo yo jugamos un partido de voley la tarde anterior, y por si el desgaste hubiese sido poco, nos resultó imposible acostarnos antes de las 4:30 am, teniendo que levantarnos a las 8 de la mañana ya que a las 10 era la salida en la IV Media Maratón del Distrito de la Latina. Casi resultó más duro despegarse de las sábanas que la maratón en sí, pero tras un desayuno a base de café y dónuts que nos había preparado mi amiga Noelia, quién nos acogió en su piso y nos trató como a los ángeles, comencé a esbozar la sonrisa que comentaba antes y que aún me dura hoy.
Siempre me gustó correr, pero desde que me asocié con mi amigo Charly para dicho menester, la palabra correr alcanzó otro significado. Disfrutábamos de nuestras charlas, nos desahogábamos el uno con el otro, y pasé sin darme cuenta de trotar media hora a correr a ritmo ligero una hora en un periquete y sin que dicha transición fuese traumática. Pero si el cambio de correr solo a correr acompañado fue gratificante para mí, la evolución a correr rodeado de tres mil corredores más ha sido brutal. Toda la energía emanada de mi ser regresaba a mí amplificada por los corredores de mi alrededor. Me sentía un espermatozoide más disfrutando del viaje por los conductos seminales en busca del óvulo perdido.
Felicidad y emoción eran las sensaciones que me embriagaban, y mis ojos transmitían ese brillo del niño que descubre las cosas por primera vez. Comienzas a conocer gente de lo más variopinta y a entablar conversaciones. Un día soleado y espléndido nos da la bienvenida a las 9 de la mañana y nos dirigimos a recoger los dorsales, el mío: 1850. Grupos de amigos bromean, amas de casa estiran, viejos, jóvenes y gente que tenía pintas de no haber hecho deporte en su vida se arremolinaba a nuestro alrededor. Charly y yo no parábamos de hablar. Me explicó qué hacer con un chip que te dan para atar en los cordones y que graba el tiempo oficial que haces, pidió unos clips para enganchar nuestros dorsales en el pecho bien a la vista y trazamos una estrategia para la carrera. Él me conoce de sobra porque llevamos mucho tiempo corriendo juntos, y aunque nos acoplamos a la perfección, nuestros estilos son muy dispares. Mientras Charly es una apisonadora que se controla y conoce a la perfección, que marca un ritmo y lo mantiene para ir poco a poco a más, yo soy un corredor inquieto, incapaz de mantener un ritmo constante, capaz de hacer múltiples cambios de ritmo o incluso la goma si paso un mal rato. Prueba de ello fue una caída que sufrí en el km 10 por comprobar la sincronía de un marcador temporal que allí había con mi crono que hizo que me despistase y tropezase de lleno con un socavón que hirió (arañazos nada más) mi costado, manos y espalda. Hice un sobre esfuerzo y recuperé el terreno perdido, sobre esfuerzo que me vi obligado a repetir cuando torpe de mí, se me desataron los cordones de una zapatilla por no haber hecho un doble nudo como Dios manda antes de comenzar la carrera.
La consigna inicial, un poco conservadora era comenzar a un ritmo tranquilo que los dos soportásemos bien e incrementarlo a tope en los últimos kilometros, cosa difícil porque Charly intuía que me tendría que echar un lazo al cuello para sujetarme ya que la emoción me embriagaba, y la inquietud me impediría mantener el “teórico ritmo tranquilo”. Así que tras calentar, nos fuimos a la salida y tuvimos la suerte de colarnos en las primeras filas, y aquí he de recordar que éramos 3000 participantes. ¿Os imagináis la pedazo organización que se necesita para controlar el evento? Se lo curraron de puta madre. Desde consignas para dejar las bolsas hasta los regalos y avituallamientos durante y tras la carrera. El año que viene sin falta repetimos.
Pistoletazo de salida, los profesionales volando sin apenas tocar el suelo y Charly y yo (en este video aparecemos de los segundos 12 al 22), tal y como habíamos planeado, a nuestro ritmo para no dejarnos llevar por la emoción que la carrera era muy larga. No paraba de ver gente adelantándonos y eso me mataba pero Charly “el Sabio” me sujetaba bien de la correa que me había echado al cuello para que no me desbocase, y así cayeron los primeros dos km hasta que encontramos nuestro grupo de combate. 5 amigos de una escuela de atletismo comandados por Raúl, y que nos llevaban un puntito por encima de nuestro ritmo natural para que forzásemos un poco la máquina y no nos relajásemos. Un tío 10 metros delante mía bromeaba y otro que iba 10 por detrás le respondía y así pasaban los kilómetros. Compadreo y empatía por aquél que está sufriendo lo mismo que tú ante un duro repecho (de los numerosos que hubo en la carrera). La gente arremolinada en el camino animando y aplaudiendo.
Pero a partir del km 13, Raúl comenzó a estirar el grupo en fila de a uno y Charly comenzó a quedarse descolgado, o a recular para acabar sin problemas la carrera y ahí tuve que tomar mi primera decisión. ¿Sigo p’alante o lo espero? La decisión fue continuar solo mi aventura. Quedaban pocos kilómetros y me encontraba estupendamente, pero lo que no sabía, es que esos pocos kilómetros que quedaban valían por todos los que llevábamos hechos. Así que en el km 15 decidí imponer un ritmo loco que descolgó a los chicos del equipo de atletismo, quienes hasta ese instante nos habían hecho la carrera, y recorrí los 6 últimos kilómetros en solitario.
Podría describir mis pensamientos y sensaciones cada eterno instante del último kilómetro y como la mente me traicionaba diciéndome… “Rafaaa… para ya tío, que lo has hecho, baja el ritmo y déjate llevar que esto está acabado…” y cuanto más me decía eso la cabeza, más rápido iba yo, para acabar entrando en la meta con un sprint. 1h 36′ 34” fue el tiempo oficial con el que terminé la prueba, quedando en el puesto 485 de la general (de 3000) y en el 152 de mi categoría. Dos minutos después llegaban nuestros compañeros de viaje y sufrimiento del equipo de atletismo comandados por Raúl, y a los 4 minutos hacía su aparición Charly con la cara desencajada y la satisfacción en su mirada por haber completado su tercera Media Maratón con un tiempo de 1h 40′ 12” en el puesto 737.
Guardaré el dorsal 1850 en mis recuerdos para siempre.
16 comments Febrero 24, 2009
Concurso de Mates de la NBA 2009
El Sábado por la noche pude disfrutar junto a mi amigo Fernando de los concursos de triples y mates de la NBA. Fue una noche estupenda que se inició con una cena del Chino retrasada un par de horas, que fue lo que tardaron en traerla, con su mujer y un par de parejas amigas, y tras una partida comunal al Buzz, juego de preguntas de la Play muy divertido, pasamos a disfrutar copita en mano de los concursos. El de triples fue un pufo terrible. Menuda panda de mataos que participaron en él. Ni técnica ni efectividad así que mejor ni lo menciono, pero a continuación vino el concurso de mates, y esta vez ya quedábamos sólo Fernan, Lara y yo.
Qué pedazo de concurso de mates pudimos ver, pero he de hacer mención especial a Rudy Fernández, quien dejó el pabellón bien alto. Hizo dos mates de difícil ejecución técnica, siendo el segundo el mejor mate de todo el torneo. Sin lugar a dudas debería haber pasado a la final si no fuese por la paupérrima votación de un jurado que se dejaba llevar por el ambiente de un torneo totalmente amañado, tal y como se nos mostraba en la final con el Show que tenían preparados los dos finalistas: Dwight Howard y Nate Robison. Fue justo vencedor Nate Robison realizando con su 1′70m un salto vestido de “Kriptonita” por encima de los 2′10m del otro finalista: “Superman Howard”. Simplemente BRUTAL.
Fernan y yo disfrutamos mucho con el concurso a pesar del agrio sabor de boca que nos dejó la baja puntuacion de Rudy, pero estábamos orgullosos porque había dejado el pabellón bien alto, así que aún nos quedaron energías para acabar la noche aporreando la batería con el Guitar Hero.
Bueno pues cuál ha sido mi sorpresa cuando descubro esta mañana que los comentaristas de la cadena norteamericana de la TNT se pasaron todo el concurso haciendo comentarios xenófobos e hirientes hacia Rudy. Por suerte, no TODOS los norteamericanos son una panda de palurdos, tordos y estúpidos ignorantes que no saben hacer la O con un canuto, y de vez en cuando aparece algún medio de comunicación que impone la cordura:
“...Sporting News, una de las revistas más prestigiosas del deporte en EE UU, asegura que esos comentarios xenófobos no estaban justificados. “El Concurso de Mates: El último bastión de la xenofobia” es el titular. Y de la actuación de los comentaristas de la TNT hablan así: “Cargaron contra Rudy toda la noche diciendo que no tenía opciones, hicieron docenas de bromas sobre Ricky Martin (cuando Rudy homenajeó a Fernando Martín) y se jactaron de su fallo por el ‘amateurismo de España”. ” Menos mal que aún queda gente coherente y con los pies en la tierra. Leer el artículo de la revista en inglés me ha dado una pequeña alegría esta mañana.
(PDT: Para terminar dejo otro video recordando cierto mate de las olimpiadas en la final de contra EEUU, en el que Rudy se come a “Superman Howard”. Sobran los comentarios.)
13 comments Febrero 16, 2009
¿Cómo funciona el Ojo de Halcón?
Cinco horas y cuarto. Ese fue el tiempo que estuvieron sobre la pista los españoles Fernando Verdasco y Rafa Nadal el viernes en las Semifinales del Open de Australia. Ganó Rafa en un partido épico de esos a los que ya nos tiene acostumbrados (Wimblendon) y repitió ayer en la final ante uno de los tenistas más grandes de la historia: Roger Federer, siendo el primer español en conquistar este Grand Slam.
El caso es que viendo los partidos volví a preguntarme una vez más cómo funcionaba el Ojo de Halcón. Se lo pregunté al oráculo, y al instante aparecieron muchos artículos cuyo título era esa misma pregunta: ¿Cómo funciona el Ojo de Halcón?. Tras leerlos, la mayoría explica sin profundizar en qué consiste el sistema, pero indagando un poco más, y sobretodo traduciendo un poquito (Wikipedia,) y juntando lo mejor de cada casa, he llegado a entenderlo mejor, así que intentaré extractar su funcionamiento.
El Ojo de Halcón (Hawk-Eye), llamado así por la impresionante capacidad visual de estos rapaces, es un sistema usado en el cricket, tenis, snooker y otros deportes de pista para visualizar la trayectoria de la pelota y mostrar un registro de su trayectoria real como imagen gráfica. En algunos deportes, como el tenis, ahora es parte del proceso de adjudicación, ya que puede ser utilizado por los jueces para decidir las bolas dudosas (en pistas duras y en hierba (en arcilla no es necesario porque la bola deja una marca en el suelo)). También es capaz de predecir el futuro camino de una bola. Ha sido desarrollado por ingenieros de Roke Manor Research Limited de Romsey, Hampshire en el Reino Unido, en 2001.
El sistema consta de un conjunto de cámaras (el numero de cámaras depende de la configuración. Como mínimo 4, pero suele ser de 6 a 8 cámaras) y se basa en los principios de la triangulación, utilizando las imágenes visuales y mediciones de tiempo proporcionadas por al menos cuatro cámaras de vídeo de alta velocidad situadas en diferentes lugares y ángulos de la zona de juego. Estos datos son procesados por un procesador de alta velocidad, que reconoce en las imágenes la pelota de tenis y calcula su trayectoria. Para ello necesita:
- Un modelo del area de juego,
- la posición de las cámaras y
- su lugar de enfoque.
En cada frame enviado por cada cámara, el sistema identifica el grupo de píxeles que corresponde a la imagen de la bola. A continuación se calcula para cada fotograma la posición 3D de la bola mediante la comparación de su posición en al menos 2 de las cámaras separadas físicamente en el mismo instante en el tiempo. Como resultado, calcula la posición en 3D de la pelota para cada imagen. Valiéndose de las leyes físicas, interpola las distintas posiciones calculadas para recrear la trayectoria seguida por la pelota y su interacción con el área de juego. El sistema genera una imagen gráfica de la trayectoria de la pelota y su interacción con la zona de juego (el bote de la pelota, por ejemplo), mostrándose a jueces, espectadores y telespectadores. La generación de la imagen tan solo tarda unos pocos segundos, con lo que la interrupción del juego es muy pequeña. Se calcula incluso la posible deformación de la pelota al golpear el suelo a gran velocidad, con un error menor a 3mm. Además, este mismo sistema es el que se usa para seguir el resto de las estadísticas del partido.
“Así como las leyes de las matemáticas se refieren a la realidad, no son ciertas, y así como no son ciertas, no se refieren a la realidad”. Albert Einstein
3 comments Febrero 2, 2009
¡Hala Madrid! Orgullo y vergüenza.
Nacido en Madrid en el 78, año de Constitución y transición española, crecí con las volteretas y chilenas de Hugo Sánchez, las medias bajadas por los tobillos de Gordillo y sus internadas por la banda izquierda, la cara pecosa, sus regates y goles del “Buitre“, el guante en su pierna derecha de Míchel o los golazos de cabeza de Santillana. Con estos antecedentes y habiendo nacido en Madrid mi elección de equipo de fútbol fue sencilla: elegí ser aficionado de por vida (se puede cambiar de mujer, nacionalidad, familia, partido político y hasta de amigos… ¡pero de equipo de fútbol uno no cambia jamás!) de uno de los equipos más laureados de la historia. Por aquél entonces ya contaba con 6 copas de Europa, las de blanco y negro, y aún me quedaban por vivir 3 más en la era de Raúl González. He visto jugar al Dios Zidane, a Raúl, Ronaldo, Figo… al bueno de Solari y al guardameta español más grande de todos los tiempos: Íker Casillas. Decir que he pasado buenos momentos con un equipo que cuenta con uno de los mayores presupuestos del mundo y donde todas las megaestrellas de la Galaxia quieren jugar (o más bien retirarse cuando están de capa caída) no le sonará extraño a nadie, ya que raro es el año que un equipo así no gana algún título, que por otra parte es lo mínimo que se les exige a los clubes de esa categoría.
No obstante lo que otrora era plúmbeo orgullo por este club ha dado paso en muchos momentos a una vergüenza terrible por lo que ocurre y ha ocurrido en la casa blanca durante los últimos años. Si la época de Mendoza en muchos momentos rayó el esperpento, con Lorenzo Sánz no se fue a mejor salvo para ganar la tan ansiada séptima copa de Europa ante la Juventus de Turín (por cierto gol marcado por el mayor mafiosillo del reino y actual director deportivo del Real Madrid: Pedja Mijatovic). Pero esos son los daños colaterales de que el deseado trono del Madrid haya sido ocupado por constructores y empresarios que no han llegado a ser ricos por su “honestidad” digamos.
Después vino Florentino y además de traernos a los Zidane, Ronaldo, Figo y compañía y ganar dos Copas de Europa más, hizo un terrible daño al Madrid con el rollo de que somos el mejor club de la historia y los putos galácticos, que tanta animadversión a causado al Club no solo en nuestro país sino en todo el mundo. ¿Que hay una deuda increíble?Pues a recalificar la Ciudad Deportiva y a construir rascacielos. Y por medio constructoras y comisiones haciendo las delicias de todos, aunque dicho sea de paso, quién permitió todo esto en su momento fue el Ayto de Madrid. Realmente indignante y vergozoso, y eso sin hablar del famoso voto por correo con el que llegó a la presidencia.
Pues bien ahora nos encontramos con el bochornoso espectáculo dado por Calderón, el penúltimo presi del Madrid ya que ahora está un tal Boluda que encajaría a la perfección como matón en cualquiera de las sagas del Padrino . Sin comentarios. No voy echar más leña al fuego de un tema por todos conocido, pero sí me gustaría dejar claro mi indignación de ahora y siempre por dos temas peliagudos en el Madrid: los fichajes y la cantera.
Fichajes estratosféricos totalmente inflados y siguiendo intereses particulares de intermediarios y nunca del equipo, presidentes jugando a entrenadores como lo fue en su última época Florentino, malas planificaciones en las que el Club se gasta en pretemporada más de 100 mill.€ para volver a gastarse otros 100 en invierno, fichajes de jugadores lesionados (clama al cielo lo que ocurrió con Milito para fichar a continuación al famoso Woodgate), lo que ha ocurrido hace unas semanas con Huntelar y Lass que no pueden jugar en Europa, el fallido fichaje de Villa al Madrid por sólo 5 mill.€, el hecho de fichar a cualquier jugador del mundo por un 40% más de lo que pagaría cualquier otro equipo de europa, o que nos carguemos una de las mejores canteras del mundo alimentando con ella a equipos directamente rivales de españa y resto del continente para a continuación volver a ficharlos por cantidades desmesuradas, o desechar jugadores en verano de la cantera de gran calidad y proyección para fichar con urgencia en invierno niños que no han demostrado nada tampoco en sus equipos (Gago, Higüaín); ¿Quién no se acuerda de que Etoo jugó en el Madrid? ¿Quién ha olvidado a Makelele?¿Quién no recuerda las dos ligas de Capelo con equipos totalmente destrozados?
Sí soy del Madrid, y me duele profundamente ver un club con tal masa social detrás manchando constantemente el nombre de sus aficionados y pisando una historia que lo ha llevado a ser uno de los más grandes. Añoro aquella época en la que mis ídolos venían de la cantera y eran apoyados por dos o tres jugadores extranjeros de calidad. Difícil seguir identificándose con un equipo así, pero como decía al principio de mi reflexión, uno es de un club de fútbol hasta la tumba.
“Ningún jugador es tan bueno como todos juntos” Alfredo Di Stéfano.
270 comments Enero 29, 2009







