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Cuando éramos reyes
Para los nostálgicos, para los vividores, para los borrachos, para los pioneros, para mí, para ella, para vosotros, para la abuela del periódico, para los señores de la limpieza, para el ex-alcalde, para la alcaldesa, para los de fuera, para los locales, para los “santidisturbios”, para los treintañeros, para la movida cacereña, para los nostálgicos, para la botella de William Lawson’s de 2 litros, para las niñas guapas, para las conversaciones alrededor de una hoguera y en definitiva para todos los que creamos y fomentamos una época y una forma de diversión diferente. Para todos ellos este corto documental sobre el botellón cacereño y sus orígenes de David Yáñez:
“La añoranza es el camino previo a convertirse en estatua de sal”. Enrique Múgica Herzog
7 comments Junio 30, 2009
BOTELLÓN: Denominación de Origen Cacereña.
Sí señores, Cáceres existe, al igual que Teruel. Uno de los pocos motivos que nos han hecho aparecer en el panorama nacional en todo tipo de noticieros, ha sido la “movida cacereña” y todos sus daños colaterales, porque otra cosa no será, pero liarla, la hemos liado parda y unas pocas de veces, habiendo sido necesario algunas de esas veces enviar “santi-disturbios” de todas partes de España para controlar las revueltas. 
Y es que si hay algo que todos los que hemos vivido esa movida conocemos bien, son los orígenes del “botellón” en este país. viendo los resultados finales, quizá fue un triste legado a la cultura e idiosincracia de los jóvenes españoles, pero no tenía ese cariz en sus orígenes, y desde luego nos ha hecho pasar muy buenos momentos. Encontrarte 17 mil jóvenes estudiantes un jueves en la plaza mayor de Cáceres haciendo botellón y con horarios ilimitados en los bares ponía los pelos de punta a cualquiera que viese tal escena. Es por ello, que en homenaje a aquella época pasada transcribo una noticia publicada en el 2004 (Periódico Extremadura) en la que se reivindica la denominación de origen cacereña del botellón:
En el año 1982 nevó en Cáceres y se introdujeron dos novedades históricas en la ciudad feliz : el esquí y el botellón . Unos locos salieron al Rodeo con esquíes y un trineo y se deslizaron sobre la nieve por primera vez en 2.000 años de historia cacereña y otros locos emplearon en el parque del Príncipe por primera vez la palabra botellón para señalar el acto de beber al aire libre en grupo.
La teoría de que en la ciudad feliz se inventó el botellón es muy controvertida: hay historiadores de lo cotidiano que la refutan y hay especialistas en farralogía y ciencias orgiásticas que la sostienen con datos incontestables. Nosotros nos inclinamos por estos últimos y aportamos los datos.
Al comenzar los años 80, los jóvenes de la ciudad feliz tenían dos maneras de divertirse bebiendo: juntarse en locales cerrados o hacerlo en la calle. En el primer caso, existía la costumbre de alquilar pequeñas viviendas en la parte antigua.
Eran famosas las casas de la Teresa, situadas por la zona de la calle Cornudilla, donde había varios locales alquilados. Eran igualmente populares los casumbos del Arco del Cristo y había hasta un bugabar , cierto Seat 127 de color rojo que no funcionaba, pero que aparcado junto al palacio de Moctezuma hacía las veces de refugio pandillero.
La bebida se compraba en locales que parecían sacados de novelas de Baroja o de las páginas del Guzmán de Alfarache : en La Chicha, por Santiago, vendían pistolas de vino, botellas de Mirinda de a litro cargadas de tinto peleón y unos psicodélicos botes de champú Geniol rellenos de Revoltosa Cola mezclada con morapio. Otro garito novelesco era el San Blas, donde los pitufosde vino con naranjada costaban 68 pesetas. Cerca del Arco del Socorro había otro local clandestino dentro de un patio medieval donde se despachaban botellas espirituosas.
Y a la hora de comer y tomar cubatas, en el Galán, junto a la churrería Ruiz, la señora Manuela preparaba bocadillos de prueba (decían que estaban tan buenos porque eran de carne de burro) y cubalibres a 20 pesetas en vasos de duralex o a 25 en vasotubo .
La gente más in, o más on, o más a la última iba a bailar al Búho Rojo, donde DJ Higuero era el rey del Rock and Cáceres . En esa época triunfaban el Radio Carolina, el Rita, la Machacona y otros locales donde tomaban copas los alcaldes, se creaban fanzines que, por primera vez, hablaban sin tapujos de los preservativos, actuaba Siniestro Total y se recibía, mucho antes de ser famoso, a Pedro Almodóvar.
Pero en cuanto las noches se dulcificaban, es decir, entre marzo y noviembre, los cacereños se trasladaban al parque del Príncipe, donde en la zona de los rosales se organizaban los primerosbotellones de la historia de Cáceres. Aunque entonces aún no se llamaban así.
La estrella de aquellos actos multitudinarios de bebida gregaria era el whisky Dyc, que se había convertido en el lujo asiático de los asiduos a aquel nuevo parque de la ciudad feliz .
Fue justamente en ese año de nieves (¿año de bienes?), cuando el popular whisky segoviano lanzó un nuevo envase: una botella de litro que sustituía a la tradicional de tres cuartos y que enseguida se popularizó en aquellos encuentros a la luz de la luna en un auditorio donde no había actuaciones y bajo unos rosales que no daban rosas.
Los habituales de las noches del parque llamaron rápidamente a aquella botella, botellón y de esta manera nació la nueva Denominación de Origen de las fiestas nocturnas cacereñas al aire libre, que luego se extendería a toda España.
El botellón es una DO de Cáceres y cuando la nueva edición del diccionario de la RAE admita la acepción, deberá quedar claro que es la única palabra que la ciudad feliz ha aportado al léxico castellano.
(PDT: Desde aquí hago una campaña para que quede bien claro en la Wikipedia cuáles son sus orígenes.)
13 comments Enero 14, 2009
Redondilla a la rEsaKA
Tras la resaca de las elecciones Norteamericanas, los cuatro goles de Etóo e Higuaín, y sumidos en plena crisis para algunos económica, para muchos existencial, toca ahora comenzar una nueva semana con energía y superar la resaca de un fin de semana loco loco.
A veces me pregunto si es normal que sigamos cogiéndonos esas cogorzas tan gordas (y a veces tan divertidas) los fines de semana, si tengo algún tipo de solución o soy muy mayor para cambiar, si esa autodestrucción hedonista nos lleva a alguna parte, si soy compulsivo por naturaleza o es una actitud pasajera motivada por algún desengaño amoroso, si se trata de buscar un equilibrio entre lo mucho que me cuido durante la semana para tirarlo todo por la borda el sábado, si mi situación de NINJA (No Income, No Job, No Assets), JASP (Joven Aunque Sobradamente Preparado) y SOLTERO, favorece ese mal hábito o si ha sido el entorno y su cultura botellonera la que me ha ido modelando en el devenir de los años. Reflexiones matutinas que afloran en mi cabeza sorteando ciénagas de vino, cerveza y White Label un lunes por la mañana mientras la gente normal, entre la que ya no sé si incluirme, lucha de forma denodada por no venirse abajo y aguantar estoicamente el resto de la semana hasta que llegue el jueves y se acuesten con el pensamiento de que por fin la semana acaba dando lugar a sus dos días de libertad.
A base de implementar un hábito, se puede llegar a perfeccionarlo con el transcurso del tiempo, y eso es lo que indefectiblemente me ha ocurrido con las resacas de los domingos, hasta tal extremo, que puede llegar a convertirse en une estado adictivo, en el que la calma y la indiferencia construyan una burbuja protectora en la que sólo se escuche el eco sordo y lento del latir de tu corazón, y donde te sientes seguro e inalterable. La presión ejercida por ciertas partes inflamadas de tu cerebro sobre el cráneo o la hinchazón de las venas en tu frente, la deshidratación de tu cuerpo que te seca pegando el pellejo a tus músculos doloridos sin saber muy bien por qué te duelen, las lagunas mentales en las que buceas bajo una sensación de haberla liado en algún sentido la noche antes y no recordar cómo ni por qué, todos estos síntomas dan paso, una vez implementado y perfeccionado ese hábito, a un estado comatoso de encefalograma plano, reservado tan sólo para los más virtuosos y al que a nadie recomiendo llegar. Es por eso que hoy lunes doy la bienvenida a la semana despidiendo a la anterior con una Redondilla a la rEsaKA:
“Resaquita, resaquita
que los fines de semana
de un güiscazo sé que emanas
para dejarme sin guita…
fresquita, muy fresquita
va recorriendo el gaznate
volviendo mis ojos granates
una rica cervecita…
mientras pienso en el mañana,
buscando el camino al servicio
sabiendo que es el inicio
de un día entero en la cama
No rehuyo pues asumo
la jodida consecuencia
que tiene todo el consumo
que me altera la consciencia”
Aspirina de Nihilismo,
que de forma incongruente
obliga a beber a la gente
para huir de tanto cinismo
hasta quedarnos dementes
hasta perder el sentido
que como dijo un amigo
que camines, o revientes
Quién dijo miedo habiendo
hospitales cerca de casa.
Pa poca saludo ninguna!
Redondilla a la rEsaKA.”
(PDT: Huelga de Informáticos el 19 de Noviembre.)
5 comments Noviembre 10, 2008




