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Desde Praga con amor
Vaya teclado raro, raro, raro que tengo entre manos: las teclas Z e Y cambiadas de posicion, no hay enie ni tildes, y en lugar de tener los números por defecto vienen los siguientes caracteres: + ě š č ř ž ý á í é, equivalentes al 1 2 3 4 5 6 7 8 9 0 que he obtenido pulsando simultáneamente la tecla SHIFT. Vienen predefinidas 4 teclas con las tildes de todas las vocales menos la O que casualmente es de las que más se acentúan en castellano en palabras agudas. Por si fuera poco existen teclas con hasta 5 caracteres, con lo que te puedes volver loco para obtener el deseado. Así que no queda otra que agudizar el ingenio y probar combinaciones de teclas imposibles hasta obtener el carácter que quieres.
Escribo con un teclado tan diferente porque me reencuentro tres anios después con Praha, la ciudad de las mil torres. Mi amigo Kamil duerme en el Sofá intentando recuperarse de la de anoche y su preciosa mujer Martina, embarazada de gemelos, se encuentra realizando algún trabajo con el ordenador. En un par de horas iremos a recoger al aeropuerto a nuestra Amiga Susi, que viene desde Londres y después le mostraremos la ciudad porque es su primera vez en República Checa.
Maniana es el dia D, posiblemente de los más importantes en la vida de mi querido amigo puesto se celebra su boda y ese es el motivo de mi visita, pero tan solo llevo veinticuatro horas aquí, y estoy completamente acojonado por lo que me espera. Por lo pronto, ayer como toma de contacto pude beberme sin exagerar 10 pintas de cerveza checa y otros tantos chupitos de un matarratas al que llaman potato. No recuerdo como regresamos a casa, pero al llegar su mujer se había pillado un enfado de tal embergadura al despertar a media noche y ver que una vez más, y van muchas en las últimas dos semanas, todavía no había llegado, que se había ido a dormir a casa de su madre. Aquí tienen un sistema cojonudo de taxis, que por el precio de uno vienen dos conductores y uno de ellos te lleva hasta tu casa con tu propio coche. Muchas cosas del final de la noche es cierto que no recuerdo, pero la belleza de la “taxista” sí que la recuerdo, y es que las chicas en República Checa son de una belleza difícilmente igualable. Desgraciadamente los anios no pasan en balde, y el extremo entrenamiento al que tenía sometido mi cuerpo hace tres anios no es el de ahora, y este viejo crápula ha tenido que pedirle hace una hora cuando íbamos a comer a su amigo checo que parase el coche para poder echar la pota, y vaya que si la he echado!Ahora me encuentro mucho mejor pero las he pasado realmente canutas esta maniana.
Esta noche cenaremos en un club donde actuará el padre de Kamil con su nueva banda: “Kamilkaze”. El padre de Kamil es neurocirujano y toca 7 instrumentos. Cada vez que lo veo me pregunto como con un padre así ha salido un hijo tan perdido y crápula como el que tengo dormido aquí al lado en el sofá. Ahora trabaja en el departamento de Márketing y relaciones públicas de la seleccion Checa de fútbol, pero su verdadera pasion son las fiestas, vivirlas y montarlas, y no os imagináis como las monta. He tenido la suerte o desgracia de haber asistido a sus famosas Raves en fábricas abandonadas de la ciudad y son una auténtica locura.
Es posible que en medio de la boda me rapten maniana unos amigos suyos para ir a ver al Sparta de Praga, aunque lo que ya tengo seguro, y es algo que recomiendo hacer a todo aquél que se deje caer por estos lares, son entradas para un partido de Hockey sobre hielo. Nada que ver con la NHL, donde cualquier excusa es buena para partirse la cara. Aquí el hockey es un deporte y tiene muchísima aficcion. Tuve la suerte de seguir en su dia las finales entre los dos equipos rivales de la ciudad y del pais, Sparta vs Slavia de praga, y me volvi un enamorado de este deporte, aunque todavia me falta mucho que aprender sobre su reglamento. No obstante este domingo tendré una nueva oportunidad de enriquecer mis conocimientos.
Me despido para ver si puedo descansar un ratito antes del ir al aeropuerto, pero antes quiero dejar imágenes del Club en el que estuvimos anoche y que ya conocía: Cross. Puedo asegurar que he estado en muchos clubs y pubs a lo largo de mi vida, pero como éste se ven muy pocos. Simplemente brutal! Situado en la zona noreste de la ciudad (Holešovice), casi donde no llegan los turistas, es uno de los mejores clubs de hard techno y trance de la ciudad. Una mezcla de casa okupa y galería de arte urbano. Todas las salas está decoradas con material reciclado y no suelen aguantar más de un mes sin cambiarlas. Desgraciadamente no tenía la cámara para haceros un buen reportaje, pero indagando un poco por la red he encontrado algunas fotos…
5 comments Abril 17, 2009
Diferencias hombres-mujeres (III)
He aquí una nueva muestra de por qué hombres y mujeres somos diferentes…
4 comments Enero 19, 2009
Redondilla a la rEsaKA
Tras la resaca de las elecciones Norteamericanas, los cuatro goles de Etóo e Higuaín, y sumidos en plena crisis para algunos económica, para muchos existencial, toca ahora comenzar una nueva semana con energía y superar la resaca de un fin de semana loco loco.
A veces me pregunto si es normal que sigamos cogiéndonos esas cogorzas tan gordas (y a veces tan divertidas) los fines de semana, si tengo algún tipo de solución o soy muy mayor para cambiar, si esa autodestrucción hedonista nos lleva a alguna parte, si soy compulsivo por naturaleza o es una actitud pasajera motivada por algún desengaño amoroso, si se trata de buscar un equilibrio entre lo mucho que me cuido durante la semana para tirarlo todo por la borda el sábado, si mi situación de NINJA (No Income, No Job, No Assets), JASP (Joven Aunque Sobradamente Preparado) y SOLTERO, favorece ese mal hábito o si ha sido el entorno y su cultura botellonera la que me ha ido modelando en el devenir de los años. Reflexiones matutinas que afloran en mi cabeza sorteando ciénagas de vino, cerveza y White Label un lunes por la mañana mientras la gente normal, entre la que ya no sé si incluirme, lucha de forma denodada por no venirse abajo y aguantar estoicamente el resto de la semana hasta que llegue el jueves y se acuesten con el pensamiento de que por fin la semana acaba dando lugar a sus dos días de libertad.
A base de implementar un hábito, se puede llegar a perfeccionarlo con el transcurso del tiempo, y eso es lo que indefectiblemente me ha ocurrido con las resacas de los domingos, hasta tal extremo, que puede llegar a convertirse en une estado adictivo, en el que la calma y la indiferencia construyan una burbuja protectora en la que sólo se escuche el eco sordo y lento del latir de tu corazón, y donde te sientes seguro e inalterable. La presión ejercida por ciertas partes inflamadas de tu cerebro sobre el cráneo o la hinchazón de las venas en tu frente, la deshidratación de tu cuerpo que te seca pegando el pellejo a tus músculos doloridos sin saber muy bien por qué te duelen, las lagunas mentales en las que buceas bajo una sensación de haberla liado en algún sentido la noche antes y no recordar cómo ni por qué, todos estos síntomas dan paso, una vez implementado y perfeccionado ese hábito, a un estado comatoso de encefalograma plano, reservado tan sólo para los más virtuosos y al que a nadie recomiendo llegar. Es por eso que hoy lunes doy la bienvenida a la semana despidiendo a la anterior con una Redondilla a la rEsaKA:
“Resaquita, resaquita
que los fines de semana
de un güiscazo sé que emanas
para dejarme sin guita…
fresquita, muy fresquita
va recorriendo el gaznate
volviendo mis ojos granates
una rica cervecita…
mientras pienso en el mañana,
buscando el camino al servicio
sabiendo que es el inicio
de un día entero en la cama
No rehuyo pues asumo
la jodida consecuencia
que tiene todo el consumo
que me altera la consciencia”
Aspirina de Nihilismo,
que de forma incongruente
obliga a beber a la gente
para huir de tanto cinismo
hasta quedarnos dementes
hasta perder el sentido
que como dijo un amigo
que camines, o revientes
Quién dijo miedo habiendo
hospitales cerca de casa.
Pa poca saludo ninguna!
Redondilla a la rEsaKA.”
(PDT: Huelga de Informáticos el 19 de Noviembre.)
5 comments Noviembre 10, 2008
Madrid, ¡Ay qué bonito es Madrid!
A lo largo de la historia, muchas son las grandes ciudades que han zozobrado ante diversos desastres naturales. Un claro ejemplo de ellas son los terremotos de Lisboa (1775) y San Francisco (1906) con sus posteriores incendios, o los grandes incendios de las ciudades de Londres (1666) y Chicago(1871). El sismo de Lisboa vino acompañado de un maremoto que hizo desaparecer la ciudad bajo las aguas, y su huellas alcanzaron a muchas ciudades españolas e incluso europeas (aún recuerdo a una guapa guía achacando a dicho terremoto grietas en la fachada de la catedral de León). El de San Francisco tiene su clara explicación en la situación de California en la falla de San Andrés, y los incendios de Londres y Chicago, por la desorganización para la creación de cortafuegos la primera, y por la arquitectura de la ciudad (siguieron los consejos del segundo de los cerditos y construyeron sus casas de madera) la segunda.
Desgraciadamente, el fin de semana pasado (4,5 y 6 de Octubre del 2008), otro incendio de dimensiones colosales arrasó la capital de nuestro querido país. Pero al contrario que las anteriores catástrofes, esta vez la culpa la hemos tenido un grupo de irreductibles hordas bárbaras. Todo comenzaba en la Plaza del 2 de Mayo, erigida en honor al levantamiento de Madrid para expulsar a los Franceses, agrupando en la actualidad una buena zona de marcha donde nos tomamos unas birras mi amigo Charlin y yo, junto con dos nuevos insurrectos conocidos esa noche: Javi, Ingeniero Industrial que casualmente trabajaba en una fábrica de cerveza y nos tuvo que llevar a su casa para hacer una cata selecta, y Gon, de Gonzalo, Dj de Drum&Bass, que se perdió dicha cata. La noche era joven, las estrellas iluminaban nuestro camino, y tras nosotros comenzábamos a dejar encendida la mecha que acabaría arrasando la ciudad.
El recorrido (obviando los detalles, que se entierran en la noche) comenzó, tras esa cata de cervezas especiales que jamás había probado, por una visita al Contraclub, Un club de puta madre de Bailén, con buena música y gente guapa. Nada de niños. Para aquél entonces el globo era considerable, y el descontrol también. Yo me perdía por el garito con mi gorro, unos Docker a rayas de pitillo, un polito azul y unos.. ¿ZAPATOS?. jojojo, con semejante figurín el cachondeo estaba asegurado, y tras charlar con una tía que acababa de quitarme el gorro, sobre mi supuesta inteligencia por decir “cupiese” en lugar de “cabiese”, ya que según ella la mayoría de la peña del bar no sabría decirlo (mira que hay que ser tonta del culo) y repasar El Proceso de Kafka, me di cuenta de que la subnormal no estaba demasiado bien de la azotea cuando me preguntó si había leído a Proust. Valiente conversación a esas horas de la noche. Me rallé, la dejé con la palabra en la boca y fuí al rescate de mis amigos. Irremediablemente acabaron echándonos de allí, con lo que tuvimos que Afteragüear los tres mosqueteros.
Nos dirimos a La Noche, antro perdido en no sé donde, y a la salida del garito ya estaba el primer equipo de combate formado: María, rubia de ojos azules y madre de una niña a la que más tarde perdimos (¡por cierto con mi gorro!); Mamem y Javi, matrimonio puretas, él clon de Corbacho y profesor de universidad y ella una tía de puta madre y probablemente la más cuerda del equipo. Salimos de La Noche, como no podía ser menos, de día, y para aquel entonces el siguiente destino era O Moinho, Cafetería del centro cerca de Plaza de España y que al parecer reúne a todos los perdidos de esas horas. Allí y hasta que nos volvieron a echar (¿joder de una cafetería?), nos dio tiempo a incrementar el grupo con los fichajes de Sergio, Torres, Julito y no se cuantos más que seguían con todo su “hostiazo” el contoneo de María por la calle, mientras avanzábamos al siguiente destino: Moñar. Ahora sí, bar ocupado sólo por nosotros, donde nos pudimos poner bien agustito de birra, platos de cocido, boquerones fritos, o lo que la señora nos ofrecía, básicamente a Mamen y a mí, porque otros, como Julito con su desencaje de mandíbula, estaban para pocos boquerones.
Casi en Gran Vía, superando ya el medio día, decidimos continuar con nuestro plan terrorista por la Latina y el Rastro. No resultó difícil: bonito día soleado, gente por todas partes, y nosotros sin hacer el más mínimo esfuerzo por disimular nuestra condición de terroristas pirómanos atacados por una sensación de hedonismo histriónico que dejaba huella allá por donde pasábamos. Nuestras dos primeras bajas fueron María y Julito. La primera bailando por Gran Vía con mi Gorro, el segundo tras ella flotando y cantándole lo mucho que la quería. Valiente espectáculo. Una vez en la Latina la cosa fue de terrazas. A jarrita por cabeza y terraza, fuimos dejando miguitas de pan para todo aquel que quisiese encontrarnos hasta acabar en el Toma que Toma, donde las tapitas por momentos nos hacían recuperar la cordura. Falsa alarma, allí nadie iba cuerdo, y prueba de ello es que esta vez sí, nos echaron de allí a porrazo limpio los municipales, de lo que me alegro profundamente porque salvaron a mis colegas de la ira de un clan gitano que llevaba ese garito y los 50 de alrededor. Por suerte me libré de todo el jaleo (como no, me encontraba pidiendo para variar más cerveza en la barra en esos momentos) y aquí tuvimos otra nueva baja, la de Javi, gambita profesional, liante-buscador de problemas, quién corrió como alma que lleva el diablo hasta el fin del mundo y del que nunca más se supo.
El grupo se reducía y las horas pasaban, habíamos pateado todo el centro de Madrid, el sol continuaba con su ascensión paulatina, y las fuerzas comenzaban a hacer mella en el grupo, pero aún así allí estábamos Sergio, Mamen, Javi (Corbacho), Charlin y yo tomándonos unos cubatas en otra terracita alejada del clan gitano. Faltaban pocas horas para coger mi autobús de regreso a Cáceres, pero la gente no podía más. Deserción total ante la llegada de los Geos por el incendio provocado, y en estas nos vimos Sergio y yo en su casa con unos litros de cerveza (hay que ver lo rica que está la jodía). ya eran las 19:30, e inconscientemente me relajé con lo que la pérdida de mi autobús fue provocada. Aún nos quedaron fuerzas a ambos para un mano a mano hasta las 3am del lunes, y sólo Dios sabe que ocurrió para que no acabásemos en el Weekend quemando nuestros últimos cartuchos (bueno Dios y los cajeros de Madrid que comenzaban a estar aburridos de que fuésemos a visitarlos). Así que en cuanto tuve un poco de cordura a mimir unas horitas en el sofá de Sergio, y volar con lo puesto y una empanada mental considerable hacia Méndez Álvaro para desparramarme en el primer autobús con destino a Cáceres. Gracias a Dios todos acabamos incólumes de lo acaecido, y la pulisía no tiene rastro de los pirómanos. Os hago cómplices… pero no se lo contéis a nadie, que ya son muchas y nos estamos haciendo mayores.
“¡Quién dijo miedo habiendo hospitales!” Jorge Zapico
2 comments Octubre 8, 2008







