Quizás para muchos no tenga sentido esta pregunta porque simplemente no los usan, y para muchas, la gran mayoría, es desconocida simplemente porque para cuando han recuperado el sentido (siempre y cuando sus parejas hayan sido lo suficientemente aplicadas como para provocarles un orgasmo), el preservativo, esa funda de látex, esa barrera protectora que elimina sensibilidad a la par que adiciona seguridad en las relaciones sexuales, ha desaparecido del pene del hombre.

Yo me incluyo en ese primer grupo, los que simplemente no usan los preservativos, pero en mi caso se debe a que me mantengo virginalmente casto hasta el matrimonio, pero aún así más de una vez me ha surgido esa pregunta: ¿Qué coño hacemos con esos condones?

Tipos de condones

Tipos de condones

Rápidamente y con firmeza, tras el abracito, caricias, arrumaco y besos pertinentes provocados por la segregación durante la cópula de una hormona, la oxitocina, que sustenta la fidelidad y vínculos en la pareja, hemos de retirar el condón sujetándolo por la base para que no se quede dentro de la vagina (me limitaré a imaginar parejas heterosexuales) por la incipiente flacidez del pene. Bien hasta aquí creo que esto lo sabemos tod@s… pero ¿y después?. A ver lo primero es hacer un nudo en el preservativo para que no se vierta el contenido (obviemos manías raras) y después… después ¡¡desapareció y nunca más se supo!!. 

Realmente no es así, pero es obvio que la responsabilidad de eliminar las huellas del delito recaen sobre el hombre, que es quién se encuentra con una cárcel llena de gametos entre sus manos, así que salvo que la pareja se encuentre en casa de la chica y aparezcan a la mañana siguiente esparcidos por toda la habitación, será el chico el que se deshaga de él. ¿Cómo? ¿lanzándolo a tomar por culo y ya se preocupará de ellos al día siguiente? ¿los amontona en el suelo y luego los recoge? ¿se queda un rato mirando el preservativo pensando en lo que pudo haber sido y no fue? ¿coge un trozo de papel higiénico, lo envuelve cuidadosamente y lo deposita en la mesilla de noche? ¿lo tira a una papelera? ¿al váter? ¿lo lava y le da otro uso? ¿lo arroja por la ventana? ¿se lo come? ¿recoge el pantalón del suelo y lo guarda en el bolsillo para que se vaya con él de paseo al abandonar la casa de su amante? ¿se lo da a la chica para que se coma ella el marrón (no me malinterpretéis)? ¿Se desintegra en sus manos? ¿lo infla y lo echa a volar?… joder que uno nos está pa’ pensar en esas situaciones coño…¡que le den por culo al preservativo!… vamos digo yo que sería lo que hubiese hecho en el hipotético caso de haber mantenido alguna vez relaciones sexuales, pero como no es el caso, quizá alguien con más experiencia podría responder a esta sencilla pregunta.

De todas maneras, sabed que dicha pregunta en poco tiempo quedará en el olvido, porque laboratorios en todas las partes del mundo están trabajando para desarrollar nuevas técnicas para bloquear lo conductos por donde fluye el esperma, eliminarlo antes de que sea expulsado del cuerpo e, incluso, codificar su producción; ya sea por control remoto (investigadores de la Universidad de Adelaida del Sur (Australia) han inventado un sistema de control remoto que permite a los hombres controlar con una válvula la regulación de secreción de esperma), IVD (Intra Vas Device, unos diminutos implantes que bloquean el esperma), un compuesto inyectable cuya función es bloquear los conductos de salida del esperma u ondas de ultrasonido sobre los testículos durante diez minutos que volverían inservible el esperma durante al menos seis meses. Como se puede comprobar, la infinidad de nuevos métodos surgidos para equilibrar la balanza con los femeninos es cuanto menos asombrosa.

¿Qué os parece? ¿casi ná verdad?. Espero ansioso respuestas a la pregunta.

“El Sexo es lo más divertido que se puede hacer sin reír”  Woody Allen

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