El lunes, mientras desayunaba esperando para participar en unas Jornadas Sectoriales organizadas por Fomento de Emprendedores, me inquietó una noticia aparentemente inocente que leí en el periódico Extremadura: “Los perros de la región deberán tener un chip electrónico bajo la piel y tener un DNI”. Estos dispositivos servirán para controlar los abandonos y fijar responsabilidades por las acciones de los animales. Los dueños de los canes deberán pagar la colocación del microchip subcutáneo, que ahora cuesta 30 euros. También nuestros pasaportes son electrónicos e incorporan un chip RFID, con lo que la polémica comienza a estar servida ante la posible invasión a la privacidad. Los avances tecnológicos en estos estadios iniciales parecen estar totalmente justificados y tener una utilidad incuestionable, pero ¿nadie se ha planteado cuáles serán las siguientes etapas?

Chip RFID

Chip RFID

RFID (siglas de Radio Frequency IDentification, en español Identificación por radiofrecuencia) es un sistema de almacenamiento y recuperación de datos remoto que usa dispositivos denominados etiquetastranspondedores o tags RFID. El propósito fundamental de la tecnología RFID es transmitir la identidad de un objeto (similar a un número de serie único) mediante ondas de radio. Las etiquetas pasivas no necesitan alimentación eléctrica interna (la señal que les llega de los lectores induce una corriente eléctrica mínima que basta para operar el circuito integrado CMOS del tag para generar y transmitir una respuesta) mientras que las activas sí lo requieren. Su buen uso bien puede tener múltiples aplicaciones, desde agilizar el flujo en las cajas registradoras de los supermercados, ya que con sólo pasar el carrito sabríamos el precio total de la compra, carritos inteligentes que nos van comunicando en todo momento los productos adquiridos, seguimiento de libros en bibliotecas, trabajo con animales, etc.

¿Qué tienen de malo entonces estos chips? obviamente NADA, al igual que la mayoría de herramientas, tecnologías y avances científicos realizados por el hombre, el problema no radica en el descubrimiento o tecnología usada en sí, sino en su uso. Bien pues la liebre saltó en mi cabeza cuando vi algo que me sorprendió mucho en un documental del que ya hablaré en profundidad: “Zeitgeist”. Zeitgeist es un documental sin ánimo de lucro del año 2007 producido por Peter Joseph con difusión por Internet (mediante Google Video). Intenta partir de un análisis racionalista e histórico de la estrategia y cálculo político, de varias creencias religiosas e instituciones políticas y económicas, en especial el cristianismo, los ataques del 11 de septiembre, la guerra contra el terrorismo, la Reserva Federal y el sistema financiero internacional. El propio título, Zeitgeist, quiere decir “espíritu guardián del siglo”, es decir, la experiencia del clima cultural dominante. El documental se divide en tres partes diferenciadas, y en la última lanza abiertamente teorías conspirativas que no distan mucho de la realidad actual, se detalla el nacimiento del Banco Central, la evolución del sistema monetario y por último los supuestos fines de los hombres detrás de la cortina, que irían desde la creación de la Unión Norteamericana hasta la implantación de chips RFID en todas las personas del planeta. Pues esto es algo que el gobierno Norteamericano se plantea desde hace tiempo, pero… ¿con qué fin?.

La tecnología RFID ya está siendo utilizada en Taipei para identificar seres humanos. La iniciativa, que nace directamente del Ministerio de Justicia permite implantar un sistema RFID que identificará a los delincuentes sexuales que se encuentren en régimen de libertad condicional. En concreto, si alguno de estos delincuentes abandona su domicilio a partir de las 20:00 se activará el dispositivo que pondrá en alerta a los cuerpos de seguridad del Estado para que intenten localizar al individuo. En Estados Unidos también se han hecho pruebas en humanos. Dichos chips pasarían a ser nuestros nuevos DNI’s electrónicos, y se nos tendría controlados en todo momento. No podríamos movernos por el planeta sin que se supiese nuestra posición, toda nuestra vida iría introducida en dichos chips (datos bancarios, antecedentes… ) y si nos los desactivasen dejaríamos de existir en esta sociedad. Por mucho que nos quisiesen vender sus bondades, se sometería a la raza humana a un control total. ¿Es ese el futuro que queremos? ¿que unos pocos repriman las libertades de la población mundial y nos controlen en todo momento? creo que estos temas dan para una profunda reflexión de hacia dónde vamos y quiénes dirigen el barco.

“Todo poder es una conspiración permanente.” Balzac

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