La responsabilidad social corporativa (RSC), también llamada responsabilidad social empresarial (RSE), puede definirse como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva y valorativa y su valor añadido.

Francisco Martín Frías, presidente ejecutivo de MRW, escribió el año pasado con motivo del trigésimo aniversario de su empresa un libro, “El primer café de la mañana”, que he leído estos días y del que me gustaría rescatar un nuevo paradigma de empresa.

Portada del libro

Portada del libro

MRW mantiene un firme compromiso de Responsabilidad Social Corporativa a través de diversos planes como el de ayuda con UNICEF, subvenciones de envíos a ONG’s al mal llamado Tercer Mundo, la integración laboral de personas que sufren algún tipo de minusvalías físicas, una sensibilidad especial hacia las personas, la sociedad, los trabajadores, clientes, proveedores, etc. Tiene una filosofía de empresa diferente ya que aunque ésta deba obtener ganancia económica es esencial comprender que también debe aportar beneficio a los demás grupos de interés que la rodean. ¿Quién de nosotros siendo estudiante, o un mayor, o perteneciendo a una familia numerosa, no ha pasado alguna temporada lejos de su casa y ha recibido un paquete de su madre con los chorizos del pueblo y la patatera completamente GRATIS?¿y esos militares destinados en el extranjero que pasan por lo mismo? Esta empresa es uno claro ejemplo que demuestra que generar riqueza no es incompatible con la contribución que toda empresa debe hacer a la sociedad y así lo demuestran los numerosos reconocimientos que tiene.

Y es esta filosofía, la de que las empresas sostenibles tienen la oportunidad de ofrecer un mundo mejor, la que además reportará valor añadido a la empresa, generará confianza en los clientes y la sociedad así como beneficios tangibles e intangibles. Comparto plenamente esa filosofía de empresa, una filosofía que aporte códigos de buen gobierno, valores como la creatividad, confianza, solidaridad o compromiso y que fomente la comunicación transparente dentro y fuera de la empresa, generando de puertas a dentro un orgullo corporativo.

Me gustaría terminar esta entrada con una declaraciones que incorpora al final de su libro: Nelson Mandela, contaba que su madre le había explicado que en este mundo hay tres tipos de personas. Aquellas que llegan al mundo y cuando se van lo dejan tal y como lo encontraron; aquellas otras que duratnte toda su vida han estado haciendo cosas para empeorarlo, basándose en un egoísmo absurdo, y aquellas que han dedicado su vida a mejorar constantemente el mundo que heredaron, respetando a las personas y a su entorno para dejarlo como herencia a sus hijos y nietos. ¿Qué tipo de personas nos apetece ser?

“Sabemos lo que somos pero no lo que podemos ser” Shakespeare

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