Tras la resaca de las elecciones Norteamericanas, los cuatro goles de Etóo e Higuaín, y sumidos en plena crisis para algunos económica, para muchos existencial, toca ahora comenzar una nueva semana con energía y superar la resaca de un fin de semana loco loco.

A veces me pregunto si es normal que sigamos cogiéndonos esas cogorzas tan gordas (y a veces tan divertidas) los fines de semana, si tengo algún tipo de solución o soy muy mayor para cambiar, si esa autodestrucción hedonista nos lleva a alguna parte, si soy compulsivo por naturaleza o es una actitud pasajera motivada por algún desengaño amoroso, si se trata de buscar un equilibrio entre lo mucho que me cuido durante la semana para tirarlo todo por la borda el sábado, si mi situación de NINJA (No Income, No Job, No Assets), JASP (Joven Aunque Sobradamente Preparado) y SOLTERO, favorece ese mal hábito o si ha sido el entorno y su cultura botellonera la que me ha ido modelando en el devenir de los años. Reflexiones matutinas que afloran en mi cabeza sorteando ciénagas de vino, cerveza y White Label un lunes por la mañana mientras la gente normal, entre la que ya no sé si incluirme, lucha de forma denodada por no venirse abajo y aguantar estoicamente el resto de la semana hasta que llegue el jueves y se acuesten con el pensamiento de que por fin la semana acaba dando lugar a sus dos días de libertad.

A base de implementar un hábito, se puede llegar a perfeccionarlo con el transcurso del tiempo, y eso es lo que indefectiblemente me ha ocurrido con las resacas de los domingos, hasta tal extremo, que puede llegar a convertirse en une estado adictivo, en el que la calma y la indiferencia construyan una burbuja protectora en la que sólo se escuche el eco sordo y lento del latir de tu corazón, y donde te sientes seguro e inalterable. La presión ejercida por ciertas partes inflamadas de tu cerebro sobre el cráneo o la hinchazón de las venas en tu frente, la deshidratación de tu cuerpo que te seca pegando el pellejo a tus músculos doloridos sin saber muy bien por qué te duelen, las lagunas mentales en las que buceas bajo una sensación de haberla liado en algún sentido la noche antes y no recordar cómo ni por qué, todos estos síntomas dan paso, una vez implementado y perfeccionado ese hábito, a un estado comatoso de encefalograma plano, reservado tan sólo para los más virtuosos y al que a nadie recomiendo llegar. Es por eso que hoy lunes doy la bienvenida a la semana despidiendo a la anterior con una Redondilla a la rEsaKA:

Resaquita, resaquita

que los fines de semana

de un güiscazo sé que emanas

para dejarme sin guita…


fresquita, muy fresquita

va recorriendo el gaznate

volviendo mis ojos granates

una rica cervecita…


mientras pienso en el mañana,

buscando el camino al servicio

sabiendo que es el inicio

de un día entero en la cama

 

No rehuyo pues asumo

la jodida consecuencia

que tiene todo el consumo

que me altera la consciencia”

 

Aspirina de Nihilismo,

que de forma incongruente

obliga a beber a la gente

para huir de tanto cinismo


hasta quedarnos dementes

hasta perder el sentido

que como dijo un amigo

que camines, o revientes


Quién dijo miedo habiendo

hospitales cerca de casa.

Pa poca saludo ninguna!

Redondilla a la rEsaKA.”

(PDT: Huelga de Informáticos el 19 de Noviembre.)

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