El jueves pasado, asistimos (mi compañero Juan y yo) a la gala de los IV Premios Emprendedores de la Revista Emprendedores, celebrada en el Hotel Palace de Madrid. Para nosotros fue todo un orgullo que un jurado del prestigio que tenía el concurso nos hubiese considerado junto con otros dos proyectos como finalistas a nivel nacional, con lo que no dudamos un segundo en asistir a dicha gala.

Trajeados y bien dispuestos, llegamos al Palace tras una hora de búsqueda de aparcamiento por el centro de Madrid. Al final tuvimos suerte y dejamos el coche en Sta Ana, muy cerquita de las Cortes. Una vez allí, foto de rigor a las puertas del hotel (No dudamos en hacer notar durante toda la gala que veníamos “del pueblo”) y pa’dentro. La jornada estaba compuesta por una conferencia dada por Don José Ballesteros de la Puerta, apertivo, entrega de premios y comida. Por desgracia nosotros ya sabíamos que no habíamos ganado y asistimos en calidad de finalistas. La conferencia “¿y quién me motiva a mí? Nuevas reflexiones sobre el liderazgo” trataba principalmente sobre la comunicación interior que todos mantenemos el 90% del tiempo con nosotros mismos. Me interesó tanto el tema que debí ser de los pocos que tomó algunas notas que me dispongo a comentar:La necesidad de comunicarnos con los demás es innata en el ser humano. Vivimos en comunidad con otros y esto nos lleva a comunicarnos. Pero la primera comunicación, la más importante, que afecta no sólo a cómo nos comunicamos con los demás sino cómo vivimos nuestra vida, es la comunicación que mantenemos con nosotros mismos. Se ha investigado que el ser humano pasa hasta un 90% de su tiempo consciente hablando… ¡consigo mismo!. Si no nos hablamos positivamente, difícilmente seremos capaces de transmitir a otros cualquier mensaje positivo, constructivo o beneficioso para ambos. Un primer aspecto importante sobre el que José Ballesteros hizo hincapié en la conferencia fue el de la motivación, no sólo acerca de nuestra capacidad para disponer del ánimo de alguien para que proceda de un determinado modo, sino sobre nuestra capacidad de motivarnos. Motivación, como la propia palabra indica, está compuesta por dos palabras: motivo y acción, por lo tanto hay que tener motivos para que se tome alguna acción. Pero esos motivos en nuestra vida, nos los hemos de imponer nosotros para dirigir nuestra propia película, luego es importante tenerlos claros y no dejar que nos los impongan y pasemos a ser actores de la peli. No vale con ser el actor principal de nuestra película, tenemos que ser los directores y coger las riendas.

Si puedo soñar, es que ese sueño se puede hacer realidad. Por lo tanto es bueno tener sueños. SOÑEMOS. Pero esos sueños que tenemos, hemos de convertirlos en METAS. Un sueño no convertido en una meta es fuente de frustración continua, por lo tanto soñemos para convertir esos sueños en metas, pero no basta con tener claro cuales son nuestras metas. A la pregunta de José Ballesteros a los allí presentes de cuántos de nosotros teníamos claras nuestras metas, levantamos la mano la mayoría, pero a la de cuántos de nosotros teníamos esas metas por escrito, levantaron la mano 3 o 4 personas, y es que es importante escribir esas metas y tenerlas muy presentes.

¿Qué es la Comunicación Interior Constructiva (CIC)? El ser humano tiene un potencial ilimitado y para sacarlo a la luz tiene que aprender a hablarse constructivamente, tiene que aprender a “pasar” de los negativos, a creer más en sí mismo, con independencia de que otros no crean, al inicio, en uno mismo.  Los buenos vendedores dicen que no podrían vender si no creyeran en lo que venden. Nosotros, cada uno en particular, debemos ser el mejor vendedor de uno mismo, pues somos la mejor mercancía. Y el hablarnos constructivamente es el inicio de una vida más plena, productiva y feliz. Ciertamente podemos suscribir las palabras de Steve Brown cuando dice que: “Cualquier cosa que valga la pena hacer, vale la pena hacerla mal… hasta que uno aprenda a hacerla bien”. Para conseguir esto, lo que llamamos una comunicación interior constructiva que nos ayude a estar permanentemente motivados y no ser nuestro peor enemigo, elaboramos los 4 Pilares de la Comunicación Interior Constructiva :

  1. Tanto si creo que puedo, como si creo que no puedo, estoy en lo cierto” (Henry Ford). El análisis de esta gran cita de Ford deja claro que hay que tener una predisposición positiva siempre ante las cosas, una ilusión permanente que nos ayude a conseguir los objetivos.
  2. Estamos comparándonos en todos los ámbitos de la vida constantemente con los demás y eso es un error, porque siempre habrá gente que nos supere en alguna faceta, sea mejor que nosotros en el trabajo, sea más divertido, más sociable o más guapo. Tenemos que compararnos con nosotros mismos, no con los demás. Conocemos cuáles son nuestras mejores versiones. Los demás se pueden usar como modelos positivos a imitar, pero nunca compararnos.
  3. Somos muy masoquistas. Tendemos a hacernos daño permanentemente. Hemos de hablarnos con el mismo cariño que le exigiríamos a nuestro mejor amigo. Esta vocación autoflageladora la arrastramos desde el cristianismo que nos impone ser humildes y sufrir para ganarnos el cielo. Tenemos un sentido de la exigencia incorrecto. ¡a quererse más!
  4. Hay que usar las palabras y las preguntas correctas, ya que hay palabras positivas y las hay limitantes, y lo mismo ocurre con las preguntas. En lugar de usar las palabras imposible, difícil, deberíamos usar las palabras reto, oportunidad, esperanza. Cuando nos ocurra algo malo, en lugar de preguntarnos por qué a mí, deberíamos preguntarnos… ¿y por qué no? ¿qué puedo aprender?. La mente es incapaz de responderse a una pregunta que se haga.

Por lo tanto desde que somos niños nos van llenando la cabeza de cosas negativas  y pesimistas, y de tanto repetírnoslo a nosotros acabamos creyéndonoslo, entrando en la espiral del fracaso, las del “no soy nadie”.  Usemos los 4 pilares de la CIC para limpiar poco a poco nuestra mente. Siguiendo las claves del SMCC (Sueño Metas Cambio y CIC), leído “esemeces“, nos recuerda a ese niño que se mece y vive en tí. Que no se apague la llama que nace dentro de cada uno de nosotros porque por muy arrugado que esté el billete, seguimos valiendo lo mismo. La vía “SMCes”, nos recuerda que ese que meces somos cada uno de nosotros, pues dentro de cada uno de nosotros está vivo el niño que no tenía límites, ni había obstáculos a lo que quería conseguir. Esta vía nos recuerda que si seguimos meciendo al niño que llevamos dentro, estaremos cada día más cerca de aquello para lo que realmente vinimos a este mundo, y la motivación, nuestra motivación, nunca más será un problema en nuestra vida.

“Todo hombre que conozco es superior a mí en algún sentido. En ese sentido aprendo de él” Raph Waldo Emerson.

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