El 22 de junio de 2006 quedaba lista la redacción definitiva de la nueva Ley de Propiedad Intelectual (LPI) que, tras ser publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), entró en vigor el 29 de julio.La novedad más destacable y que ha traído más polémica es la regulación del régimen de copia privada. La Ley define y reconoce la “copia privada”, por primera vez, y lo hace como ”aquella hecha por una persona física para su uso y disfrute personal”. Precisamente, y esto es lo interesante, la ley ASUME que se van a hacer copias privadas de cualquier obra artística que se compre y, por eso, fija como compensación económica para los productores artísticos, el famoso ‘canon’ por copia privada. Este ‘canon’ queda sumado al precio final los soportes digitales para grabar y/o reproducir archivos (ya vigente en los CD y DVD desde 2003) pero deja al margen de este pago a los discos duros de ordenador y las líneas ADSL que serán contemplados en otro reglamento.

La LPI (Ley Propiedad Intelectual) considera este pago como “la debida compensación que los fabricantes e importadores de equipos, aparatos y soportes materiales idóneos para reproducir obras protegidas deben pagar a los autores y demás titulares de derechos de propiedad intelectual”.  En suma, los que tendrán que pagar el canon serán tanto los fabricantes y distribuidores como todos los compradores sucesivos del producto. Los receptores de este ‘canon’ son las entidades de gestión de derechos de autor que gestionan el dinero y lo reparten entre: autores, editores, intérpretes y productores. Todos sabemos que ese canon no repercute directamente sobre los artistas y que se reparte proporcionalmente (según la SGAE) entre unos pocos, (Ramoncín y sus amiguitos). Estos son los puntos más importantes en los que se modifica la Ley de Propiedad Intelectual: 

  • Copia privada: En la nueva ley se sigue reconociendo el derecho a la copia privada, pero se restringe. Ahora la copia privada de una obra debe realizarse siempre a partir de una copia obtenida legalmente, y tiene que ser una persona física quien lo haga, no un sistema informático. De este modo quedan excluidas definitivamente las redes P2P de este concepto. 
  • Canon para soportes digitales: El canon sirve para compensar a los autores por las copias privadas que se realicen de su obra. En la nueva ley el canon alcanza casi todos los soportes digitales, incluyendo CD y DVD grabables, reproductores MP3, tarjetas de memoria e incluso teléfonos móviles 
  • Puesta a disposición interactiva: Los autores y creadores que difundan sus obras a través de Internet también tendrán una compensación por lo que se denomina “derecho de puesta a disposición interactiva”. 
  • Número de copias: Aunque se trató la posibilidad de limitar el número de copias privadas a tres, en el texto definitivo no hay tal límite. Sin embargo, sí que hay límites al número de copias privadas en bibliotecas, museos y mundo de la enseñanza. 

¿Por qué existe el canon? La nueva LPI establece que los autores tienen un “derecho irrenunciable” a cobrar por la copia privada de sus obras. Antes del canon, estaba la copia privada. El derecho a la copia privada es una limitación del derecho de copia de los autores sobre sus obras. Por ejemplo, va contra la ley imprimir clandestinamente un libro y vender las copias sin remunerar a su autor. Sin embargo, copiar en casa un CD musical comprado en una tienda, para poder llevar la copia en el reproductor del coche, es legal. Se entiende que la copia privada va en perjuicio de los autores, ya que venden una copia menos y deben ser compensados por ello. La nueva LPI establece que los autores tienen un “derecho irrenunciable” a cobrar por la copia privada de sus obras.

¿Cómo cobran los autores por la copia privada? A través de las entidades de gestión, como la SGAE, que cobran un canon por el soporte con que se hacen las copias. Después, reparten la recaudación entre los autores, quedándose con un porcentaje en concepto de gastos de gestión.

¿Qué significa para los consumidoresAunque el canon se impondrá a los distribuidores de los soportes físicos digitales, es inevitable que este coste se traslade al precio final que paga el consumidor. Los teléfonos móviles o PDA -que dispongan de MP3- están gravados con 1,10 euros, y los MP3 y MP4 con 3,15 euros, según ha establecido el Gobierno. Mientras, el CD y el DVD soportarán un canon de 0,17 y 0,44 euros, respectivamente, y las memorias flash o pendrives con 30 céntimos. A partir de 2009 habrá que pagar 12€ para los Discos Duros y los decodificadores de TDT. ¡VALIENTE ABERRACIÓN! Estas tarifas mantienen en general la propuesta inicial de los Ministerios de Cultura e Industria.

¿Es legal ahora descargar música de las redes P2P? Cuando se utiliza una red P2P (red de pares) como eMule o Bittorrent, se realizan dos procesos. Por un lado se están enviando a la Red los archivos de música o vídeo para que los otros usuarios puedan usarlos. Por otro, se descargan los archivos de otros usuarios de forma anónima.  La subida de archivos a las redes de pares pasa a ser ‘comunicación pública’, y como tal está sujeta al cobro de licencias por parte de las entidades de gestión. 

Contradicciones: Por un lado, la ley obliga a usar sistemas de protección en las obras (anticopias); de hecho la ley prohíbe y sanciona expresamente “los actos de elusión de medidas tecnológicas eficaces empleadas para la protección de las obras y prestaciones, así como los actos de fabricación y comercialización de dispositivos y servicios de neutralización de dichas medidas”.  Pero, al mismo tiempo, la ley también reconoce y permite la copia privada. Entonces, ¿significará esto que un usuario pagará religiosamente el ‘canon’ cuando compre un CD virgen, y comprará el CD original de un músico y, finalmente, no lo podrá copiar porque ese disco llevará un sistema anticopia? 

Por otro lado, sus detractores argumentan que el pago del canon es sumamente injusto por indiscriminado y que no busca el equilibrio de intereses, ya que se van a cobrar unas cantidades para compensar un supuesto daño que, en muchos casos, no va a producirse. Por ejemplo, cuando una persona quiera grabar en un CD o DVD sus vacaciones, ¿por qué tiene que pagar un canon de derechos de autor, si el autor es la persona que ha grabado sus vacaciones?  

Bueno pues ahora, el Ministerio de Cultura saca una campaña contra la “piratería”: “Si eres legal, eres legal”, en la que nos toman por idiotas, se ríen de nosotros y tergiversan la realidad. (¿A quién pretenden ayudar y beneficiar con una campaña realizada con nuestros impuestos?¿no nos sangran suficiente ya con el puto canon digital?).

Para comenzar debemos decir que descargar o subir archivos sujetos a derechos de autor a la Red no es delito, salvo que medie ánimo de lucro. Lo ha dejado ya meridianamente claro el fiscal general del Estado y así lo han confirmado varias sentencias judiciales. (vía Mmeida en Mangasverdes)

Entonces, ¿qué hace un ministro, todo un Ministerio y todo un Gobierno proclamando lo contrario, manipulando, enturbiando, confundiendo y amenazando a la ciudadanía? La respuesta resulta evidente: proteger los derechos de unos pocos.

Esta falaz campaña ‘antipiratería’ es solo uno de los múltiples frentes que Molina ha decidido abrir para combatir, al margen de la Ley, lo que nadie en su sano juicio o en su sano criterio democrático sería capaz de cuestionar, al menos en nuestro país: el libre acceso del ciudadano a la cultura en armonía con el derecho del creador a ser recompensado por su obra.

El Ministerio publica un decálogo contra la piratería que refutan las asociaciones de internautas y otros colectivos de la Red.

“Todo hombre tiene su precio, lo que hace falta es saber cuál es”. Joseph Fouché-

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