Esta célebre frase (en francés: “Paris vaut bien une messe”) atribuida a Enrique IV tras convertirse al catolicismo (era calvinista) para conseguir el poder, titula este post porque acabo de regresar de un fantástico viaje a París, que si bien ya conocía como turista, no como un infiltrado parisino más. Bienvenue a la cité de l’amour.

Por lo pronto, el viaje como no podía ser menos comenzó con una fiesta en Madrid (no perdamos las viejas y buenas costumbres) que casi me cuesta perder el avión. No obstante ese avión aterrizó en el aeropuerto de Orly con nosotros (viajaba con un amigo) abordo. Me he propuesto quedarme en lo políticamente correcto así que no me enrollaré con la fiesta madrileña salvo para reseñar un nuevo bar al estilo del Moinho (del que hablaba en un post sobre otra gran fiesta que me pegué en Madrid, para recoger a los perdidos a partir de las 6:00 a.m. cuando cierran la mayoría de los bares) conocido como El Iberia (cerca de Malasaña y San Bernardo). ¡Grande!. Se puede comer de todo a esas horas y como no seguir bebiendo. Ni que decir tiene que el cien por cien de la gente que se congregaba en esa cafetería a esas horas estaba borracha con lo que el cachondeo seguía garantizado. (Bendita paciencia la de los camareros ante nuestra constante ingesta de chupitos de Pepe Cuervo). Que nadie me robe la idea pero creo que un local así triunfaría en “mi Pueblo”.

Ya en París, donde visité a mi amiga Rym (de Rabat) y a la que aprovecho para dar las gracias desde aquí por lo bien que se portó con nosotros, vivimos costumbres francesas que no está de más resaltar como por ejemplo L’Apéro. Es lo más parecido que existe en Francia (también lo hacen en Italia) a nuestras cañitas y tapeo antes de comer, salvo que sólo por las tardes antes de cenar. Una merienda en toda regla aliñada con buen vino de Burdeos francés. Sin lugar a dudas un momento para socializar y degustar también quesos o comida típica de allí. Dichos aperitivos se podían hacer en cafeterías y bares pero donde realmente disfruté fue en la casa de un Parisino (Florien) que demostró ser un gran anfitrión. Su gran colección de vinos, los quesos y salchichones enviados por su madre desde su tierra natal, la compañía de la gente allí reunida alrededor de la mesa, su boina francesa y el intercambio de pareceres sobre una y otra cultura a ambos lados de los Pirineos hicieron las delicias de una velada salpicada por mucha mímica y  palabras en francés, inglés y español.

Los domingos lo ideal es levantarse y juntar de un plumazo el desayuno (Breakfast) y la comida (Lunch) en lo que ellos denominan “Brunch”. Muchas cafeterías se convierten en Brunchs desde las 11:00 am hasta las 16:00 pm más o menos para ofrecer en buffet libre café, zumos, bollería, pasteles, ensaladas, arroces, carnes y en definitiva platos típicos de allí, con lo que se eliminan de un plumazo las dudas sobre qué hacer cuando uno se levanta tarde por haber salido de fiesta la noche anterior: ¿Desayunar tarde o comer temprano? Solución francesa: Las dos cosas. Como os podéis imaginar salimos la noche anterior así que el atracón en el Brunch fue considerable.

Para terminar con la ruta “gastronómica” decir que un viaje a Francia sin detenerse en algún momento de éste a deleitarse con su cocina tradicional, Saboreando sus carnes, foies y vinos, percibiendo olores, degustando su rica variedad en postres, se quedaría totalmente cojo, puesto que la cocina francesa forma parte de su identidad como país. Nunca está demás conocer la cultura culinaria de los sitios que visitamos, y desde luego si los franceses se enorgullecen (chovinismo aparte) de su comida no les falta motivos para ello.

En cuanto al turisteo no me voy a extender puesto que nada nuevo aporto: Visitar los museos del Louvre, d’Orsey o el Centro Pompidou de arte moderno se hace casi obligatorio en toda estancia superior a dos días. Impregnarse del ambiente y colorido de la ribera del Sena desde la Ille De la Citê o de Sant Louis, bien por el lado del Louvre, o bien por la ribera de Saint Michel, habiendo paseado por Notre Damme, hasta llegar al Arco del Triunfo, pasando antes por el parque de las tuleries, la Plaza de la Concorde y Los Campos Elíseos; para después cruzar el río por la zona de Trocadero,  subir al menos al primer piso de la torre Eiffel y tomarse un café disfrutando de las vistas. Conocer L’Hotel Des Invalides, L’Ecole Militaire, el famoso barrio Latino (Saint Michel) donde conviven todo tipo de locales armenios, griegos o turcos para comer, el Bulevar Montparnasse con su torre (la más alta de París) y sus cafés y  Saint Germain, que a parte de dar nombre al principal equipo de la ciudad, alberga cafés tan míticos como le Fleur, donde se reunían pensadores e intelectuales del calibre de Sartre o su feminista mujer Simone de Beauvoir. Subir a Montmartre para descansar en las escalinatas de la iglesia del Sacre Coeur, bajar hasta Pigalle  y sentirse un pintor más de la nueva ola modernista francesa visitando cafés míticos como Le chat noir, el Molin Rouge o para los más atrevidos Sexodrome son visitas de manual para demostrar que conoces la ciudad.

París no tiene realmente un centro sino 20 que son las zonas en las que queda dividida. Yo me alojé en la Rue Saint Denis, calle céntrica y tranquila a pesar de las prostitutas de talla 230 de sujetador, que moraban en nuestro edificio; y se podría decir que estábamos situados en el centro geográfico de la ciudad con lo que favoreció nuestros desplazamientos a pie a todas partes; no obstante viajar en metro no es excesivamente caro y si muy cómodo al igual que en autobús.

Por último recomendar a la gente ahorrar una buena temporada antes de visitar la ciudad porque cuando en Francés no existe la palabra “barato”, sino “caro” (cher) o “no caro” (pas cher) es por algo. Como muestra, mi índice bursátil para comparar los precios entre distintos países es la pinta de cerveza (de 50cl), que de media en la mayoría de los sitios rondaba los 8 euros. Con eso queda dicho todo. ¿Por cierto conocíais otro índice quizá más fiable que el mío de la cerveza conocido como índice big mac? ) es un índice elaborado a partir de una investigación no científica, que permite comparar el poder adquisitivo de distintos países donde se vende la hamburguesa Big Mac de McDonald´s. El índice basa su sistema en la teoría de la paridad del poder adquisitivo (PPA), que sostiene el concepto de que el dólar debe comprar la misma cantidad de bienes o servicios en todos los países.

De vuelta a España clausura del viaje con un buen día de cañas recorriendo todo Madrid que en navidades está precioso por un lado, e imposible por otro debido a la cantidad de gente que sale por comidas de empresa, de amigos, etc. Desde luego malos días para buscar taxi en la capital. No obstante, donde se ponga un largo y completo día de cañas español, que se quite cualquier aperitivo francés, italiano o de donde sea. Por cierto, los franceses son aún más chovinistas que nosotros, así que ya va siendo hora de que unos y otros aprendamos un poquito, viajemos más, abramos nuestras mentes y dejemos de mirarnos el ombligo, porque el mundo es muy grande y vasta la diversidad de culturas que lo pueblan.

“Oyendo hablar a un hombre, fácil es acertar dónde vio la luz del sol; si os alaba Inglaterra, será inglés, si os habla mal de Prusia, es un francés, y si habla mal de España, es español”. Joaquín Batrina.

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