Si hace unos días publicaba “Las Reglas de los Hombres“, hoy toca pasarse al otro bando y ver las cosas desde la óptica de las mujeres… 

Curso de formación para hombres: Permite a los hombres desarrollar esa parte del cerebro de la que ignoran la existencia. Incluye:

  • Aprender a vivir sin tu madre (2000 horas).
  • Mi mujer NO es mi madre (350 horas).
  • Entender que el fútbol no es otra cosa que un deporte (500 horas).
  • Tener niños sin volverse celoso (50 horas).
  • Supera el síndrome del mando de la tele (550 horas).
  • No mear fuera del inodoro (100 horas) (Ejercicios prácticos en video).
  • Entender que los zapatos nunca van solos hasta el armario (800 horas).
  • Curso de cocina para principiantes: Los electrodomésticos: ON encendido, OFF apagado.
  • El rollo de papel higiénico: “¿El papel higiénico nace al lado del inodoro?”.
  • Cómo bajar la tapa del WC paso a paso (videoconferencia con la Universidad de Standford).
  • La lavadora: este gran misterio de la casa.
  • Diferencias fundamentales entre el cesto de la ropa sucia y el suelo.

Y es que en definitiva, hombres y mujeres somos iguales ante la ley, pero existen pequeños detalles, “nimias” diferencias entre ambos sexos, imposibles de entender para el sexo opuesto. Sirva como explicación el siguiente ejemplo:

LA MUJER: Se quita la ropa y la pone en la cesta de la ropa sucia, arriba o abajo según sea blanca o de color. Se dirige hacia el baño envuelta en su bata blanca. Se para frente al espejo y saca barriga para poder quejarse de lo gorda que está. Se mete en la bañera. Busca el pañito para la cara, la esponja para las piernas, los brazos, la espalda y la piedra pómez. Se lava el pelo con un champú de aguacatemiel con 83 vitaminas. Se pone acondicionador aguacatemiel y se lo deja diez minutos. Se masajea con un jabón para el cuerpo de nueces y fresas. Se depila las axilas y las piernas. Grita como una posesa cuando tú usas la cisterna y pierde presión el agua. Sale de la ducha y se seca cuidadosamente con una toalla del tamaño de África. Se pone una toalla súper absorbente en la cabeza. Quita los pelos de la bañera con un trozo de papel higiénico. Se mira el cuerpo buscando granos, espinillas y los ataca con unas pinzas. Regresa a su cuarto con su bata larga y tarda tres horas en vestirse.

EL HOMBRE: Se quita toda la ropa en la habitación y la deja tirada en el suelo. Se va desnudo hasta el baño. Si la ve a ella en el camino, le enseña la polla y hace un sonido como de elefante. Se para frente al espejo para ver su físico, hunde la barriga, se mira el tamaño de la polla. Se rasca los huevos y se huele las manos. Se mete en la ducha y pasa de esponjas, no las usa. Se lava las partes íntimas y alrededores. Deja pelos en el jabón. Se troncha de risa por el sonido de un pedo que se acaba de tirar dentro de la ducha. Se lava el pelo con el primer champú que encuentra. Se hace un peinado punk y abre la cortina de la ducha para verse en el espejo. Se le olvida cerrar el grifo y el agua chorrea hacia afuera. Se mea dentro de la ducha. Sale y se medio seca. Se pone una toalla en la cintura. Se va dejando el suelo empapado, la alfombra de baño mojada, la bañera llena de pelos y la luz encendida. Camino de su cuarto, si ve a su mujer le enseña la polla y vuelve a hacer el sonido del elefante. Tira la toalla mojada sobre la cama (allí se queda durante todo el día) y se viste en dos minutos.

(PDT: Textos obtenidos de un viejo Monográfico (número 83) encontrado en el cuarto de baño de casa de mis padres)

“La gente me llama feminista siempre que expreso sentimientos que me diferencian de un felpudo o de una prostituta.” Rececca West.

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