A lo largo de la historia del cine, han existido carismáticos actores caracterizados por repetir con asiduidad papeles en que los fácilmente quedaban encasillados como los tíos más duros del celuloide. Pero hoy me quiero centrar en los que para mí son duros… duros. Duros de cojones. Tíos con clase, estilo y que no te gustaría cruzarte a la vuelta de la esquina regresando por la noche a casa. Vamos,  tíos con los huevos bien plantaos, con una frase ocurrente en la boca o una mirada intimidadora, o unos silencios que cortan la sangre, o un dedo siempre dispuesto a apretar el gatillo más rápido que tú, en definitiva, mis chicos duros, esos que rebosan testosterona por todos los poros de su piel.

Podemos hacer varios grupos de tipos duros. Por un lado tenemos los que vienen de las artes marciales (Bruce Lee, Van Damme, Steven Seagal o Chuck Norris) los Musculosos de películas de acción como Sylvester Stallone o Arnold Schwarzenegger, y tíos aparentemente normales que son capaces ellos solos de salvar el mundo como Bruce Willis.

Del primer grupo, y a pesar de ser el puto amo y haber muerto con treinta y pocos años siendo un mito por ello, creo que he de eliminar al todopoderoso Bruce Lee, porque no encaja con mi visión de tío duro. Lo mismo puedo decir de Jean Claude Van Damme, ya que si éste llega a infundir algo de respeto en sus películas es por la silicona que le revienta el bíceps, o los ligamentos que le faltan en los aductores para poder abrirse de piernas de esa manera tan asombrosa. Definitivamente ambos quedan fuera de mi lista, aunque a hostia limpia probablemente no haya en el mundo quien les tosa. Por lo tanto esto excluye también a chicos llegados de las artes marciales como Jackie Chan o Jet Li. El primero sería incapaz de matar una mosca (al igual que ocurría en los capítulos del Equipo A, que por más disparos que hubiese no moría nadie) y el segundo lo encajo en el grupo de tíos duros por sus patadas… fuera. Pero de los mencionados antes dentro del grupo de las artes marciales hay dos actores que evolucionaron hacia las películas de acción y si entran en mi ranking: Steven Seagal y Chuck Norris. Jamás vi a tío más sobrado romper codos, rodillas y muñecas como él lo hace sin apenas pestañear. Hay que ser animal. Así obviamente vacilo hasta yo, y reconozcamos que Seagal vacila mucho en sus películas. A Chuck Norris, a pesar de no ser de mi predilección, tiene escenas como la de “Desaparecido en Combate”, cuando un convoy vietnamita derriba su lancha con un bazoka, y el duro de Chuck emerge del agua como Godzilla en medio del pantano portando la gran ametralladora de la lancha, y se cepilla el solito a todo el convoy. Simplemente bestial. ¡Joder qué duro eres Chuck! Existe una leyenda humorística que recorre Internet sobre sus poderes sobrehumanos y lo duro que es, de la que me gustaría rescatar algún chiste como:

  • Chuck Norris es capaz de convertir ficheros PDF a Word con el buscaminas. o..
  • Si la mujer sobrevive, para Chuck Norris NO ES SEXO.

Por último, y a pesar de no venir del mundo de las artes marciales, hay que admitir que a bofetadas no había quien le ganase. Sí me refiero al bueno de Bud Spencer. Demasiado entrañable. 

En películas de acción siempre hubo dos actores por antonomasia por encima de los demás, que no sólo atesoraban toneladas de músculo esculpido en el gimnasio, y testosterona a raudales a base de esteroides, sino que además acojonaban de verdad, porque ¿cómo olvidar a Stallone en “Acorralado” vengándose de los ineptos policías de un tranquilo pueblo norteamericano que le habían tomado por un simple vagabundo?¿Y de Arnold Schwarzenegger?¿Qué hay de Arnold convertido en robot humanoide venido del futuro para eliminar a la madre de John Connors, y que arrasa con todo lo que encuentra a su camino en “Terminator”?¿O del Arnold perdido en la selva y siendo el único superviviente de un comando de elite, enfrentándose a un enemigo nuevo, diferente… venido de otro planeta, en “Depredador”

¿Pero quién consideráis el tío más duro de la historia del cine? sin lugar a dudas yo me quedo con Clint Eastwood, quien quitando algún triste lunar en su currículum como “Los puentes de Madison”, atesora una de las miradas con más mala leche que recuerdo. Sus papeles  como “Harry el sucio”, “Harry el fuerte” o “Harry el ejecutor“, siendo un detective con su propio código de conducta y honor lo lanzaron a la fama, pero no olvidemos la época de los espagueti westerns como “La muerte tenía un precio” o “El bueno, el feo y el malo”. Más reciente tenemos su papel en la oscarizada “Sin Perdón”, en la que frases lapidarias como ¡¡Sí!! he matado a todo lo que tuviera vida y se moviera y hoy he venido a matarte a tí…”  ó “…Y mas vale que enterréis a Nedd, por que si no volveré aquí y os mataré a todos hijos de perra…” no dejan lugar a dudas de su genialidad como alma vengativa. Cierto es que a tío duro no había quién le ganase, pero a alma vengativa sí, y en ese lugar del podio he de colocar a Charles Bronson, el justiciero vengador por excelencia. Bronson tuvo el honor de compartir protagonismo con Steve McQueen en películas como “La Gran Evasión”. Y aquí si que meto a McQueen en el mismo saco de actores duros con sex-appeal  como Marlon Brando en un “Tranvía llamado deseo“, Sean Connery en sus años de James Bond, o Humphrey Bogart, galán feo donde los haya, y su aire amargado en la mirada, pero que marcó una época.

Quiero hacer mención especial a dos actores fetiche, de Tarantino, Michael Madsen, y de Guy Ritchie, Vinnie Jones. El primero tras interpretar para mí una de las escenas más gloriosas de la historia del cine, y que se me quedó bien grabada a fuego en la retina la primera vez que la vi. En esa escena de “Reservoir Dogs”, opera prima de Tarantino, Madsen, o el “Señor Rubio”, tortura a un policía capturado tras un fallido atraco a un banco al ritmo de “Stack in the middle with you” (Stealer’s Wheel) cortándole una oreja para terminar la faena. A continuación, decide rociarlo en gasolina, y de no ser porque lo impiden, le habría prendido fuego. Simplemente brutal. El segundo, Vinnie Jones,  jugador de fútbol rompepiernas (¿os imagináis a Fernando Hierro en películas de acción?) y que tenía una frase que lo hizo famoso y que me encanta: “Ganar no es tan importante siempre y cuando ganes”

Pero si para mí el tío más duro al este del río Pecos es nuestro querido Clint Eastwood, he querido dejar para el final otro por el que siento gran debilidad, y que nunca se caracterizó por ser un gran actor: Bruce Willis. Actor de comedia venido a menos (recordemos la serie televisiva Luz de Luna) siempre dejó su sello cómico hasta en la situación más complicada en la que se encontrase. Su personaje John McClane en la “Jungla de cristal”, donde se encuentra solo enfrentándose a un grupo de terroristas en lo alto del  Nakatomi Plaza, lo lanzó a la fama y a partir de ahí se ha convertido en un clásico a la hora de salvar el mundo (Armaggedon). A pesar de su Yipi kai yei, me quedo con su: “… si me vuelves a tocar… te mato“, del “Ultimo Boy scout”.

Sin lugar a dudas, actores, películas y frases que estarán en la memoria de muchos de vosotros, pero seguro que tenéis vuestros actores y escenas preferidas, así que intentemos entre todos completar este mosaico y llegar a un acuerdo común sobre quién es el tío más duro de la historia del cine.

Anuncios