Escribo estos versos mientras arden

Miro por la ventana y me sitúo

del lado de la vida, en lo oscuro, 

como un actor que sale de la escena

a contemplar sus propios movimientos,

el teatro del mundo.

Observo el escenario y me descubro

espiando a los niños que yo he sido,

al hombre que no soy pero me habita,

con el que muchas veces, para poder vivir;

he llegado a un pacto de silencio.

 

La gente que ha pasado por mi vida

se instala lentamente en el poema

al salir de mi mano y mientras arde

celebra estar aquí

ya haber sobrevivido

al invierno más largo, a tanta ruina.

 

Mas siempre las palabras 

nombran la realidad in ser reales

fuera del cauce de unos pocos versos

que mientras nacen arden

para nunca extinguirse y con el tiempo

escribirse a sí mismos proclamando

que las pavesas que hoy dispersa el viento

latieron algún día intensamente,

que esto que ahora son cenizas

fue un día hombre.

 

Javier Rodríguez Marcos

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