Tendemos a pensar que la publicidad es una técnica reciente, de la era moderna. Pero ya nuestros ancestros la utilizaban para diversos menesteres. Para ser más exactos, parece que el primer anuncio por palabras se forjó en la antigua Tebas, hace unos 3.000 años (se conserva en el British Museum de Londres). En él , el noble Hapú ofrecía una moneda de oro a la persona que capturara y devolviera a su huido esclavo Shem, “un hitita, de cinco pies de alto, de complexión robusta y ojos castaños”, a su tienda de la que aclaraba: “Donde se tejen las más bellas telas al gusto de cada uno”. Vamos, que tampoco perdió la oportunidad e hacerse publicidad. (vía Emprendedores).

El anuncio completo es es el que sigue:

“Habiendo huido el esclavo Shem de su patrono Hapu, el tejedor, éste invita a todos los buenos ciudadanos de Tebas a encontrarle. Es un hitita, de cinco pies de alto, de robusta complexión y ojos castaños; a quien lo devuelva a la tienda de Hapu, el tejedor, donde se tejen las más bellas telas al gusto de cada uno, se le entregará una pieza entera de oro.”

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