No llega a los dos kilos de peso y tiene una textura similar a la gelatina, pero el cerebro es nuestro órgano más poderoso. Se trata de un gran consumidor de energía y oxígeno, para asegurar su abastecimiento, está regado por una de las redes de vasos sanguíneos más ricas de nuestro cuerpo, que se alimenta a través de las arterias con aproximadamente un 20% de la sangre que sale del corazón en cada latido, para distribuirla en su interior por venas y capilares. Nuestro cerebro está dividido en dos hemisferios: el izquierdo controla los movimientos del lado derecho de nuestro cuerpo; y el derecho, la parte izquierda del cuerpo. En la mayoría de las personas, el área del lenguaje se encuentra principalmente en le hemisferio izquierdo ya que piensa en palabras y en números, es decir contiene la capacidad para las matemáticas y para leer y escribir. El derecho controla la orientación espacial.

  • Bulbo raquídeo: ranas y cocodrilos.  Es la parte más antigua del cerebro y surgió como prolongación de la médula espinal, es responsable de las funciones vitales, impulsos, instintos y reflejos.
  • Sistema Límbico: Centro emocional del cerebro. Hipocampo (almacenamiento de conocimientos y hechos de nuestra vida), amígdala (especialista en aspectos emocionales). La capacidad de aprendizaje y memoria requieren una amígdala intacta. El sistema límbico está en constante interacción con el neocórtex y el bulbo raquídeo.Particularmente estrecha es la unión entre la amígdala y el lóbulo prefrontal del neocórtex.
  • Neocórtex: el cerebro racional. Es la parte más joven del cerebro y surgió con los mamíferos más jóvenes (100 mill años). Capacidad de pensar de forma abstracta y más allá de la inmediatez del momento presente, de comprender las relaciones globales existentes, y de desarrollar un yo consciente y una compleja vida emocional. La superioridad intelectual del ser humano frente a los mamíferos superiores no se da tanto por la existencia de una mayor masa cerebral como por la gran variedad y flexibilidad de las conexiones nerviosas entre las zonas del cerebro nuevas y antiguas. El cerebro racional es mucho más preciso, pero trabaja con mayor lentitud que nuestro cerebro emocional. Los indicadores somáticos son señales del cerebro emocional que nos advierten del peor asunto o nos indican una oportunidad única

La totalidad del sistema nervioso del ser humano consta por lo menos de 10.000 millones de neuronas que se conectan en una densísima red conocida como “bosque neuronal“, en el cual se generan las bases de los recuerdos, los pensamientos y las sensaciones. En el bosque neuronal existen trillones de conexiones, conocidas como sinapsis, en las que se produce la comunicación entre neuronas mediante un proceso químico-eléctrico: la neurona emisora libera unas moléculas llamadas neurotransmisores que se acoplan a la neurona de destino. Las neuronas constan de Dendritas, que transmiten el estímulo que penetra en el núcleo celular, que procesa el estímulo que ha penetrado en su interior y puede generar un estado de excitación (potencial de acción) y el axón, que transmite el estado de excitación de la neurona a otras células nerviosas.

La inmensa densidad de esa red establece con los años patrones de conexión más fuertes y activos; que permiten a nuestro cerebro codificar los pensamientos, recuerdos, habilidades y sensaciones de una determinada manera, que nos hacen ser como somos. Esos patrones no son inamovibles, cambian a lo largo de la vida conforme conocemos nuevas personas, vivimos nuevas experiencias y experimentamos nuevas sensaciones. Por eso, las formas de pensamiento alternativo y tener una mentalidad abierta, mejoran el funcionamiento de nuestro cerebro, lo conservan joven y nos protegen de enfermedades como el Alzheimer.

“La diferencia entre emoción y razón es que la emoción lleva a la acción, mientras que la razón lleva a conclusiones”. Donald Calne

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