No señor, no soy Jesucristo; ni comprendo la Santísima Trinidad (aunque lo intenté con mi dilema corazón-cabeza-polla) ni convierto el agua en vino como Evaristo, el rey de la baraja; Pero los que me conozcan se preguntarán qué hago para sobrevivir tanto tiempo sin trabajo conocido. Pues ni yo lo sé. Increíble pero cierto. La verdad es que no me preocupo mucho por el dinero, ingenuidad propia del que apenas tiene gastos ni bocas que mantener, pero sí que es cierto que hace tiempo que me independicé coincidiendo con mi marcha del trabajo. Por aquél entonces atesoraba una minifortuna de unos pocos miles de euros que podían haber dado para comprarme una moto barateja y acabaron siendo pasto de las copas, los viajes, los cubatas, el alquiler, los preparados de ron, mi ropa, la cerveza fresquita, comida, vino y demás vicios reconocidos. 

peces

 

Esos pocos euros se extinguieron, y aún así tuve la desfachatez de pirarme el verano a Ibiza con la idea inicial de buscar un trabajo y la consecuencia final de regresar tiritando, muy delgado y negro zaino. No obstante rara es la vez que no me sale algún pseudotrabajo esporádico que me reporte cien o doscientos eurillos, con los que ahí sí que soy experto en hacer milagros, mago profesional ascendido a Capitán General ante el que la gente se cuadra nada más salir a la calle. Que si traductor de tal, que si reunión en Madrid de cuál, que si subvención de aquí, que si premio de allá, que si esto te lo debía desde el 84, gracias por habérmelo prestado tío, que si esto os lo debía el club desde hace 4 temporadas, y así sucesivamente, y lo curioso, es que estas cosas me vienen cuando menos me lo espero y más lo necesito. Todo ello viene a colación porque hoy he accedido online a mi cuenta del banco y descubro que estoy al borde del abismo. Alerta naranja apunto de llegar a los números rojos, pero no me he asustado; pues confío en superar como siempre el bache. Por lo pronto para viajar a los States tengo, incluso para volverme con algo de ropilla, ahora mi siguiente viaje programado (a la semana de regresar) a Praga a la boda de un gran amigo checo se complica por momentos, qué coño se complica, se ha tornado imposible,  y no digamos seguir pagando el alquiler (de la comida no hablo porque esa faceta la tengo bien cubierta con el puchero de mi madre). Como sé que no soy el único que anda jodido con esta crisis, no me quejaré, al menos públicamente, ya que si alguna vez lo he hecho ha sido de vicio, que de eso me sobra un rato, pero sí que acojo en mi seno todo tipo de sugerencias e ideas, aunque confío en que aparezcan ante mí. Sólo hay que abrir bien los ojos. 

(PDT: Supongo que a alguno se le ocurrirá sugerirme que… como decirlo suavemente… ¿deje de tocarme los cojones y comience a trabajar? esa opción es muy obvia y sí, se me ha llegado a pasar remotamente por la cabeza, pero  a veces hay que salirse de las normas marcadas en el Sistema y evitar una total alienación. En consecuencia a esto último que digo, también se me ha ocurrido pasar drogas pero asimismo lo desecho, prefiero confiar en mi destino, la suerte, o el milagro de los panes, los peces y el alquiler).

“Tú creas tu propio universo conforme vas caminando”. Winston Churchill

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