Comienza una nueva semana en nuestras vidas y la gran mayoría de nosotros anda sumido en sus rutinas semanales. La vuelta al trabajo, siempre dura, se hace más llevadera si uno ha de salir a la calle con un sol resplandeciente en el cielo y temperaturas primaverales. Por suerte, de vez en cuando (por desgracia muy de vez en cuando), en nuestra soporífera ciudad aspirante a Capitalidad Europea de la cultura, y donde ni hay cultura ni hostias en vinagre, nos sorprenden con algún evento como el que ha tenido lugar en la Plaza Mayor de Cáceres durante el fin de semana: una feria gastronómica de tapas y vinitos, bañada con un sol radiante y cuya aceptación popular a sorprendido a propios y extraños sobrepasando cualquier expectativa inicial que se hubiese hecho desde la organización; y es que para todo cacereño de pro, donde se ponga un vinito tinto o una cervecita fresquita, con una buena tapa de diseño, con este tiempo tan bueno y con nuestra denostada Plaza Mayor como marco, que se quite todo lo demás. No se le había dado ninguna publicidad, pero bastaron unas pocas horas el viernes y el boca a boca (o sms a sms) para que TODO el mundo supiese que podíamos invadir nuestra propia ciudad antigua (ciudad museo sin ningún tipo de vida). 

Por todo ello desearía que desde los incompetentes que nos gobiernan, tanto de un color como el otro, se planteasen de una vez volver a dar vida a nuestra ciudad, ya que sus habitantes no pierden la oportunidad de demostrar a sus dirigentes que al menos nosotros sí que estamos vivos y deseosos de eventos y cultura. ¡Basta ya de despilfarro e hipocresía! 

Tras este alegato y preparando mi semana en Badajoz, me asomo a la ventana, admiro el día tan estupendo que hace, y me invento tareas y recados que me obliguen a salir a la calle y disfrutar de él.

Mañana de reflexión pues vivo en una fuerte marejada interior consecuencia de la época que vivo y causa de un inminente nuevo punto de inflexión en mi vida, donde he de examinar pros y contras, y esta vez sí, dejar que hable mi corazón. Independientemente de la situación personal de cada uno, si estamos en paro, de baja, en el trabajo o en casa, cargaos de la energía que proporciona este Sol tan hispano.

“Cuando he estado trabajando todo el día, un buen atardecer me sale al encuentro”. Johann Wolfgang von Goethe

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