Escuchar a tu corazón tiene estas cosas, que una noche te vayas confundida sin saber por qué te embarga la tristeza, mientras yo me levanto envuelto en un aura de melancolía que me impide pensar con claridad. Embriagado por este lúgubre sentimiento hago caso omiso a este espléndido sol de Marzo que ilumina este nuevo lunes. Pero me siento vivo, que de eso ya se encargan mis cuarteadas piernas de recordármelo, y la factura de 746€ del gas que tengo delante de mí y que no sé cómo voy a pagar, o el viaje que me hará cruzar el charco por primera vez la semana que viene, o la nueva etapa que se presenta en mi vida y que he de asimilar. Como este sol de Marzo que ennegrece sin quemar, irrumpen los cambios en mi vida, con ímpetu, con vitalidad. Apretar fuerte la sutura de heridas mal curadas y echar a andar. P’alante, siempre p’alante.

No te quiero volver a fallar. Escucha tus sentimientos encontrados y descubre qué te dicen, mientras permites que estos rayos del sol de un lunes cualquiera de marzo iluminen tu camino para no dar marcha atrás.

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