Corrían los primeros años de la década de los 90 cuando mis padres comenzaron a mandarme a cursos de verano de Inglés ofertados por la universidad de Extremadura. Hervás y Jarandilla comenzaron a formar durante 5 años parte indisoluble de mi vida y sinónimos de diversión, nuevas amistades, primeros amores veraniegos, naturaleza…

Fue precisamente en Jarandilla, con doce o trece años de edad, cuando tuve mi primer encontronazo con Bruce Springsteen casi por casualidad. De aquella lo que se llevaba era cantar del tirón el Ice Ice Baby de Vanilla Ice, o imitar los pasos de baile del gran MC Hammer, proceso por el que pasé en mi búsqueda de identidad (antes de ser rockero en el instituto tuve mi etapa de raperillo…). Nuestras mañanas durante el mes de julio estaban ocupadas por las clases de Inglés pero las tardes eran nuestras, y para hacerlas más amenas durante las horas de más calor teníamos muchas actividades, entre ellas una de Radio a la que sólo me apunté yo. Iba por las tardes a la radio del pueblo, y el chico que la llevaba me explicaba su funcionamiento. Al final me propuso hacer un programa, que eligiese un cantante o un grupo de música, me documentase y realizase el programa sobre él. De aquella no existía Internet ni google para saturarte en décimas de segundo con millones de páginas de información, así que me dejé seducir por la extensa bibliografía y sobretodo discografía con la que contaba allí sobre el Boss. Cuanto más conoces sobre la trayectoria y vida personal de alguien, más lazos de unión se estrechan entre ambos con la posibilidad de que duren para siempre. Me volví todo lo experto que se podía ser entre aquellas cuatro paredes de una radio local en Jarandilla con 12 años de edad, e hice el programa eligiendo los temas de música que sonaron.

A partir de ahí tardé poco en hacerme con las cintas de cassete de los discos que iba sacando. Creo recordar que el primero fue un Unplugged en New York para la MTV  justo cuando se estaban poniendo de moda (cómo olvidar aquellos memorables unplugged de Nirvana o Eric Clapton) donde me enamoré de una canción Thunder Road, y de su letra. Recuerdo aquellas tardes en el camping de Albufeira, en el Algarve portugués donde veraneaba con mis padres y hermanos en una vieja caravana que también acumula recuerdos de mi infancia, una infancia feliz, escuchando una y otra vez aquella primera cinta de Bruce Springsteen tan solo alternada con otra cinta original, el Legend de Bob Marley. Saltaba del No Woman No Cry a canciones del Human Tuch y el Lucky Town, dos discos que salieron el mismo año, el de Coby en Barcelona y Curro en Sevilla: 1992. Ya tenía 14 años, había dejado de ser gordito para pegar el estirón, comenzaba a tener mis primeros escarceos con las chicas, y sucesivos discos del Boss iban dando forma a esos acelerados años en los que los cambios rápidos se apoderan de la vida de uno. Darkness on the Edge of town, The River, todo un himno como Born to Run, los tarareos de My Pony Boy y un sin fin de éxitos que he ido degustando hasta nuestros días.

A pesar de todo esto, y sé que es un crimen admitirlo, todavía no he visto al Jefe en directo y eso me duele. El año pasado estuve apunto de ir a Barcelona a verlo, tuve las entradas en la mano a precio de costo y me rajé. Nunca me lo perdonaré, de ahí que ahora que sé que viene a España en verano a presentar su último disco Working on a dream, haya decidido ir a verlo. Mi duda para verlo era si decantarme por Sevilla o por Santiago de Compostela. La primera por su cercanía y el desconocimiento que tengo de ella. La segunda por el cariño que le tengo y el escenario en el que se celebraría: O Monte de Gozo, Anfiteatro natural en un monte a las afueras de la ciudad. Entorno místico para la celebración de ese y cualquier otro concierto. Pero cuál fue mi sorpresa cuando hace unos días recibí sendos correos de mis amigos Fernando y Andrés para anunciarme a bombo y platillo que existen posibilidades reales de que Cáceres acoja el 18 de Agosto el último concierto del Boss en su gira por la península tras regresar de su concierto en Lisboa, junto con su mítica E-Street Band. Recoger el testigo de grandes conciertos celebrados en el Príncipe Felipe a principios de los 90 como el de Sting, los Dire Straits o Peter Gabriel, sería todo un honor para la ciudad, y para mí un sueño hecho realidad: Ver a Bruce Springsteen en mi pueblo, mi amada cáceres junto a otros treinta mil fans más. Simplemente brutal. Espero y deseo que lleguen a buen puerto las negociaciones abiertas entre la consejera de cultura Leonor Flores y la oficina del cantante estadounidense, pero todo apunta a que finalmente vendrá… y yo estaré allí para contároslo.

Aquí os dejo un video obtenido del blog de Atalanta (blog descubierto a través de Popita y Pecoso) en el que el Boss se detiene a tocar y cantar con un músico callejero en las calles de Copenhage, probablemente durante su gira de “The River” en 1981. La calidad no es muy buena pero merece la pena, porque como dice Atalanta: Bruce es buen tipo, sin dobleces. Pocos personajes tan famosos deben tener tan pocas sombras en su existencia. El ultimo y real “working class hero”. Estoy totalmente de acuerdo.

PDT: Aprovecho hoy día 16 de Marzo para felicitar a mi Padre, que para eso es su día, a todos los Josés, que para eso es su Santo, a mis amigos más íntimos que pronto serán padres (algunos inminentemente ¿verdad Freenan?¿verdad Destello?) o ya lo son (Verdi) y más concretamente a Papagabri, por ser padre y ser la primera vez que deja huella tras su paso por aquí. Espero que sea la primera de muchas. A todos Felicidades.

“La amistad te impide resbalar al abismo”. Bruce Springsteen

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