Mi primer contacto con este gran artista data de hace un año más o menos en una exposición organizada por Caixa Forum en Madrid. Hasta hace bien poco, solía quedarme en casa de mi amigo Carlos cada vez que viajaba allí, y como él vive a escasos metros de Caixa Forum y en consecuencia del Paseo del Prado y Atocha,  las visitas en esas mañanas resacosas a éste y al Reina Sofía eran inevitables, siendo la exposición de Alphonse Mucha la primera que pude disfrutar y sin duda un grandísimo descubrimiento.

A la edad de 27 años, en 1887,  Mucha se mudó a París a continuar sus estudios de Bellas Artes desarrollando gran parte de su carrera allí, siendo famosos sus carteles litográficos de la actriz Sara Bernhardt,  sus creaciones para el joyero parisino Georges Fouquet y su participación en la Exposición Universal de París en el año 1900. Todo esto se recogía amipliamente en la exposición de Caixa Forum: Alphonse Mucha (1860-1939). Seducción, modernidad y utopía, que se pudo ver desde abril hasta agosto del año pasado. Y precisamente, su intensa relación con París y su nombre, fueron los que me hicieron abandonar la exposición con la idea equivocada de que este artista creador y divulgador del estilo Art Nouveau, pionero en la aplicación del arte a la publicidad y uno de los padres del diseño gráfico moderno, era Francés.

Pero nunca más lejos de la  realidad, pues Alphonse Mucha es Checo, originario de Ivancice, Moravia.

Ayer me encontraba visitando las ruinas de un viejo castillo Praguense, Vysehrad, donde dice la leyenda que la princesa Libuše, llegada a la roca originaria del castillo, vio la increíble panorámica de la que yo disfruté, y aseguró que estaba viendo una ciudad que sería en el futuro conocida mundialmente, la colina donde se constuiría el Castillo de Praga, y que en definitiva albergaría una nueva nación. Las ruinas amuralladas con unas vistas impresionantes de la ciudad, el rio Vltava, con una iglesia originariamente románica pero reformada a un estilo claramente gótico por el Gran Carlos IV, quien monopliza la mayoría de los grandes proyectos arquitectónicos de Praga, un tiempo espectacular, una terracita donde tomarte una buena pinta de cerveza checa y los amplios jardines interiores a la muralla, nos brindaron una visita de lo más relajada y amena. En los aledaños de la iglesia gótica se encuentra un cementerio con una gran cantidad de compositores, artistas y en definitiva personajes famosos checos enterrados en él, y fue justamente ahí, dando un distendido paseo, cuando me reencontré un año después con la tumba de Alphonse Mucha, y cuando tuve que cambiar mi preconcepción de que era Francés para redescubrirlo como Checo.

Gracias a sus carteles teatrales, publicitarios y decorativos, protagonizados por fascinantes mujeres, que permitían un desarrollo gráfico original y virtuoso, y a su relación con la célebre actriz Sarah Bernhardt, Mucha alcanzó la fama. La exposicion de Caixa Forum  invitaba al espectador a reflexionar sobre las complejas relaciones entre el arte moderno y el kitsch, entre utopía y comercio, entre individualidad creadora y proyecto colectivo; en definitiva, sobre las funciones, los objetivos y las estrategias del arte moderno.

Es por ello que al igual que fue un gran descubrimiento en su momento para mí, os invito a todos los que estéis interasados a que indaguéis un poquito, y redescubráis, tal y como yo he hecho estos días en mi retiro Praguense, a un artista bohemio en innovador. Imprescindible para los amantes del disenio gráfico.

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