Una página en blanco. Un futuro incierto. Una edad adecuada y un espíritu joven. Un sentimiento contradictorio y la confusión. No es fácil decidir sobre las cosas importantes en esta vida. Nadie dijo nunca que lo fuese, y siempre quedará ese resquemor, esa duda sobre haber tomado la opción correcta. ¿Qué significa acertar?¿Bajo qué parámetros? Si la cabeza y los sentimientos van agarrados de la mano en la misma dirección no hay problema, ni discusión ni elección. La cosa se torna demasiado fácil, pero la mayoría de las ocasiones surge una dicotomía, ineluctable bifurcación entre lo que deberías hacer, y lo que el cuerpo te pide hacer, entre lo correcto y lo arriesgado, entre lo que te aconseja la gente y lo que te grita tu estómago… entre el pusilánime y el valiente.

Entretanto el sol nace y se pone todos los días por los mismos lugares de siempre. Solo, tumbado en el sofá con una cobra blanca delante sonriéndome oigo como reverbera en mi interior el tic tac de un reloj. Al final, lo que queda se tome la decisión que se tome, es el tic tac de ese reloj, que nos apresura a vivir una vida que tiene fecha de caducidad.

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