Escribir a estas alturas de la vida una miniguía introductoria al mundo Mac para usuarios que vengan de Windows puede carecer de sentido por dos razones bastantes obvias: la primera es la cantidad de información existente al respecto en la red y la segunda es la simpleza y sencillez del sistema operativo Mac OS X, que permite que un usuario sin experiencia encuentre las cuatro cosas básicas para funcionar de forma intuitiva. Ese es el gran acierto de este sistema operativo desde el punto de vista del usuario: que no tienes que hacer nada, hasta tal punto que uno se dedica a encender el ordenador (impresionante lo poco que tarda en arrancar y cerrarse el sistema) y a realizar las rutinas de todos los días como un autómata, ya que apenas hay que pensar.

Digamos que se podría hacer una analogía entre perros y gatos, y Windows y Mac. Hay quien dice que los perros tienen muy clarito quién es su amo y que están aquí para servirnos, mientras que con los gatos parece que es al revés: para ellos su dueño es el sirviente y ellos los amos puesto que hacen lo que les sale de los bigotes todo el santo día y te buscan sólo para que les llenes el comedero de pienso, les eches agua en su bebedero o les abras la puerta para que se hagan su ruta turística por la casa. Pues con Windows y Mac Os ocurre lo mismo. Mientras que con Windows uno se pasa todo el día configurando y desconfigurando, instalando y desistalando y en definitiva peleándose con las entrañas del ordenador, con un Mac todo eso es invisible al usuario, es decir, el ordenador pasa a ser una herramienta útil para un determinado fin. Con Windows nosotros tenemos que ser la herramienta que mantenga constantemente saneado el equipo. Dicho esto y habiendo utilizado una analogía bastante clara de mi forma de ver las cosas como usuario de ambas plataformas, paso a dar unas breves instrucciones para esos nuevos usuarios que aún anden perdidos en el mundo del Leopard (Mac Os 10.5):

Lo primero es percatarse de que el escritorio está vacío, ni iconos ni nada. ¿qué hago para comenzar a trabajar? bajar el punterito de mi ratón a la parte inferior de la pantalla para que aparezca una barra de herramientas (copiada por otros sistemas hasta la saciedad) conocida como Dock donde tendremos acceso a las aplicaciones más comunes. Se puede tener esa barra de herramientas siempre visible o incluso en los laterales o parte superior de la pantalla. Con seleccionar una aplicación estaríamos funcionando. En la parte superior de la pantalla existe una barra de menús fija para acceder al Finder, que es a Mac lo que el explorador de carpetas a Windows, luego si queremos echar un vistazo por los directorios del equipo ya sabemos donde hacerlo. También podemos acceder al Finder a través del Dock ya que es el icono de la carita sonriente o pulsando las teclas (cmd+n). Una vez que ejecutamos una aplicación y aparece su icono en el Dock, podemos mediante el menú contextual desplegado con el botón derecho del ratón sobre el icono de la aplicación, hacer que ésta se quede de forma permanente en el dock como acceso directo.

Dicho esto, toda aplicación que abramos tendrá la barra de herramientas con las opciones principales en la parte superior de la pantalla, así que no os volváis locos buscando en la propia ventana de la aplicación (confieso que al principio me costó darme cuenta de eso). Siempre tendremos una aplicación activa, cuyos menús se presentan en esa barra. Cuando cambiamos de aplicación, los menús de la barra cambian a los de la nueva aplicación activa. Ya no tenemos los menús de cada programa en la propia ventana del programa como en Windows. Para saber qué programa está activo baste mirar su nombre en la barra de menús (arriba a la izquierda)

Las ventanas no tienen las opciones de minimizar, maximizar y cerrar como en Windows, sino las de Maximizar/Minimizar en el mismo botón (verde), minimizar en el dock (amarillo). Esto también se consigue haciendo doble click en la parte superior de la ventana) y cerrar (rojo).

Casi todas las cosas que en Windows se hacían con la tecla ctrl (por ejemplo copiar: ctrl+c) ahora se hacen con la tecla cmd (o la de la manzanita).

En la esquina superior derecha tenemos una lupa (spotlight) que nos permitirá encontrar cualquier documento o aplicación.

Ya está, ya sabemos en qué entorno de trabajo nos estamos moviendo. Pero si ahora quiero cambiar configuraciones del sistema (algo que se hará bastantes menos veces que cuando se trabaja con Windows) el hermano mayor del panel de control de Windows es la aplicación Preferencias del sistema (en la carpeta Aplicaciones del Finder o suele estar directamente en el Dock), en donde podremos manejar las opciones más comunes. Desde cosas sencillas como cambiar el fondo del escritorio o la velocidad del ratón, a cosas más avanzadas como la configuración de red. Éste es digamos el centro de operaciones, el primer programa con el que hay que familiarizarse para empezar a conocer nuestro Mac.

Para los que usaban con frecuencia el Administrador de tareas en Windows (ctrl+alt+supr) para obtener información sobre los procesos y programas que se estuviesen ejecutando, comprobar el uso de la CPU, así como terminar programas y finalizar procesos, el equivalente en Mac para eso es el Monitor de actividad que se encuentra en la carpeta de Aplicaciones/Utilidades. Monitoriza y presenta estadísticas de los procesos que están ejecutándose en el sistema. En la misma carpeta (Utilidades) también tenemos la Utilidad de discos, que es la herramienta apropiada para hacer todo tipo de operaciones de mantenimiento en nuestros discos duros, desde verificar y reparar permisos hasta crear y administrar particiones. También desde aquí, podemos crear imágenes de disco, convertirlas a otro formato, e incluso grabar una imágen de disco en un CD o DVD.

Utilidades

Cómo se puede observar la carpeta Utilidades puede ser bastante importante ya que como su nombre indica, contiene programas de gran utilidad para controlar el sistema. El último que quería comentar es el Terminal, que sería parecido al Ms DOS de Windows (en windows: Inicio/ejecutar: cmd). OS X es un sistema operativo basado en UNIX. Si lo tuyo es el command prompt e introducir comandos, puedes hacerlo desde aquí. Para un usuario digamos ‘normal’, no es necesario en absoluto saber manejar esto, pero si eres un usuario avanzado y quieres usar comandos, herramientas y lenguajes de script de UNIX, Terminal es el programa apropiado para eso. Por complicado que parezca, la comunicación mediante comandos con una computadora siempre será más precisa y potente que mediante interfaz gráfica.

Como hoy en día no se hace nada con internet los Mac vienen con el navegador Safari instalado y la verdad es que va bastante bien. No obstante yo también tengo descargados el OPERA y el Firefox debido a su indudable calidad. Con Mac el que más uso es el Safari y de vez en cuando el Firefox (que es el que siempre uso con windows) porque este último tiene un potencial enorme con la gran cantidad de plugins disponibles para él. No obstante el más rápido, eficiente y con menos fallos dicen que es el Opera, aunque lo he probado muy poquito. Se puede instalar cualquiera de ellos.

Para navegar por nuestro Mac hay que tener en cuenta si se dispone del Mighty Mouse, ratón con 4 botones configurables (Preferencias del sistema/ratón y teclado). Pero para explotar el enorme potencial de Leopard para navegar hay que conocer qué es el Exposé y qué el Spaces.

Con el Exposé (Preferencias del sistema) se puede dar funcionalidad a cada esquina de la pantalla y acercando el ratón a dicha esquina se haría una cosa diferente, como ver todas las pantallas que hay, acceder al spaces, dejar libre el escritorio, etc.

El Spaces lo que no permite es multiplicar el número de escritorios que tengamos disponibles. También se puede acceder a través del ratón (por ejemplo en mi caso he configurado pulsar el botón central para que así ocurra), con la tecla de función F8 o incluso a través del Exposé (cuando acerco el puntero a mi esquina inferior derecha me aparecen todos los escritorios disponibles (uso 4). Con la combinación de Exposé, ratón y Spaces ganamos gran eficiencia en nuestra navegación y trabajo diarios.

El concepto de instalar y desinstalar programas en Mac es diferente y muy sencillo. Todos los programas se guardan en la carpeta Aplicaciones, accesible desde cualquier ventana del Finder. No es necesario rebuscar en el disco duro para saber los programas que tenemos o dónde se guardan. Dentro de la carpeta, podemos encontrar fácilmente cualquier aplicación simplemente comenzando a teclear su nombre. La forma de instalación más habitual es arrastrando los programas a la carpeta Aplicaciones sin más, aunque algunos programas vienen en un paquete con instalador. Para desinstalar un programa basta con arrastrar el icono a la papelera pero si queremos eliminar algún archivo de preferencias que haya quedado en alguna parte del sistema operativo existe una aplicación AppZapper que desinstala estos archivos de preferencias con sólo arrastrar el programa sobre el AppZapper. No obstante, a diferencia de Windows, no notaremos un funcionamiento erróneo ni lento por tener estos archivos por ahí.

Para terminar me gustaría hablar de una aplicación que me permitirá tener una máquina virtual con cualquier sistema operativo corriendo bajo Leopard: Vmware Fusion. Un sistema virtual por software es un programa que simula un sistema físico (un ordenador, un hardware) con unas características de hardware determinadas. Cuando se ejecuta el programa (simulador), proporciona un ambiente de ejecución similar a todos los efectos a un ordenador físico (excepto en el puro acceso físico al hardware simulado), con CPU (puede ser más de una), BIOS, tarjeta gráfica, memoria RAM, tarjeta de red, sistema de sonido, conexión USB, disco duro (pueden ser más de uno), etc. En definitiva, al arrancar la máquina virtual con Windows es como si tuviese el windows instalado en el ordenador, con lo que podría instalar y ejecutar aplicaciones específicas de otros sistemas operativos y ejecutarlas en mi Mac arrancando la máquina virtual.

Aquí dejo una guía con programas útiles para Mac.

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