Muchas son ya las semanas que llevo sin dejarme caer por mi bitácora y es que no encuentro el momento. Un ritmo de vida frenético se ha apoderado de mi ser y para más inri vivo en una nueva casa que aún no posee la tan vital (al menos para mí) Internet. Así las cosas, no me va a quedar más remedio que aprovechar ratos muertos en casa de mis padres cuando venga de visita para congraciarme con mi blog y amigos seguidores, aunque espero tener conexión en pocos días (y espero que realmente sean días y no semanas).

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No pocos cambios he sufrido en mi rutina diaria, aunque el principal ha sido una mudanza a un ático en el centro de cáceres. Típico piso de portería en la azotea del edificio, pequeñito y reformado, que con un poco de esfuerzo (si Sandra escuchase lo de “poco” estaría poniéndome ahora mismo un careto de completa incredulidad) y cariño lo hemos hecho habitable. Dispone de un salón-comedor-cocina americana, un cuarto de baño, dos habitaciones y una terraza de más de 300 m cuadrados, que aunque pertenece a la comunidad, nos la hemos apropiado con todo el derecho del mundo.

El trabajo me va muy bien y cada día estoy más contento y a gusto, tanto por las tareas que desempeño como por la relación que mantengo con mis compañeros y jefe, y si bien es verdad que al principio me costaba encontrar mi sitio, cada día tengo más claro cuáles son mis funciones dentro de la empresa y qué es lo que puedo aportar, siempre desde la libertad da acción y reacción que tengo a mi alrededor.

Así que mientras por las mañanas trabajo, las tardes las he gastado (que no malgastado) en sendos cursos de fotografía el primero y diseño gráfico el segundo (este último en Bellas Artes) que me tenían totalmente entretenido hasta la hora de entrenar. Hasta tal extremo ha llegado mi enganche que por fin me he decidido a regalarme uno de esos infinitos caprichos que se van encolando en una lista interminable de “deseos” hasta acabar en el baúl de los recuerdos, pero que en este caso se ha hecho realidad: Una cámara de fotos reflex, más concretamente una Canon EOS 1000D y dos objetivos (un gran angular y un teleobjetivo) así que estoy muy ilusionado con este nuevo hobby, para el que espero sacar tiempo libre desde ya mismo.

Después de una dura jornada de entreno ya no quedaba tiempo para otra cosa que no fuese disfrutar un rato de una buena copa de vino, de mi casa nueva y como no de mi chica, con la que comparto el nido.

Los días van pasando vertiginosamente y me mente se encuentra más activa que nunca. Hace meses que dejé de fumar, llevo una vida relativamente sana para lo que siempre fui, mi cuerpo se mantiene en forma y mi corazón ocupado. Buenos tiempos para la lírica, pero esto no implica que me vaya a relajar porque acomodarse es fácil. Soy consciente de que este es el camino, no el fin, y que he de seguir su senda para alcanzar las mentas que me he marcado. Todos tenemos un sino y hemos de luchar por él, y sé que lo vivido en estos 31 años de vida son el preludio de un destino escrito en mi genética el mismo día que una matrona me puso boca abajo mientras me sujetaba de  los tobillos y azotaba mi ya prominente culo. Ese día lo supe, aunque no me acuerde, ese día lo supe.

Espero tener parte de mis tardes libres y conexión a internet para retomar mis andanzas blogueras, pero de momento me conformo con asomarme a la ventana de este mi blog y gritar a pleno pulmón que estoy vivo, que no tengo miedo, que sigo aquí y que cada día estoy más y mejor preparado para afrontar lo que se avecine.

“El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros los que las jugamos.” Arthur Schopenhauer

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