Parafraseando una vieja canción de la Frontera: Ya está aquí, ya llegó… laaa navidaaaad implacableeeee… llena de comidas y de alcohoooool…

Cierto. Un año que acaba para dar paso al año en el que todos deseamos que finalice esta dichosa crisis. Una época de buenos propósitos, terminar con tanta comida y tanto compromiso, limpiarnos por dentro (y por fuera) y poner en marcha todos esos proyectos que nos rondan la cabeza.

Yo acabo el año mirando a diario la situación de las estaciones de esquí más cercanas para escaparme unos días a practicar mi estiloso descenso en paralelo y buscando un lugar al que escaparme puesto que tengo unos días de vacaciones. Al final el destino elegido ha sido Estambul. Pero mientras el ansiado día de salida llega, y mejora el tiempo en alguna estación, me he pegado un buen atracón de cine estos días para reconciliarme con esa pasión que tenía tan abandonada.

No me pienso enrrollar demasiado porque no soy ningún entendido, pero sí me puedo permitir el lujo de daros mi opinión como espectador y recomendar o no el visionado de alguna película.

En primer lugar recomiendo encarecidamente asistir al espectáculo visual que supuso para mí AVATAR. No había visto ninguna película en 3D digital y para mí ha sido todo un descubrimiento y deleite visual. Un orgasmo de estímulos que me impidió atender al audio de la película hasta pasados varios minutos. La historia es emocionante y no le falta ningún ingrediente: guerra y amor en una epopeya épica por la superviviencia de un mundo nuevo genialmente recreado por Cameron. Dicotomía entre el bien y el mal que en algunas fases de la película me recuerda al señor de los anillos. Desde luego no nos va a dejar indiferentes aunque advierto que salí del cine con un poco de dolor de cabeza causado por las gafas 3D.

En segundo lugar quiero escribir para cagarme en dos supuestos peliculones que tenía ganas de ver y hasta hace unos días que los he alquilado no he podido visionar, como son “La Duda” y “La Clase”… sólo me hubiese faltado alquilar “La maté por un yogur” para completar la trilogía. Soberano coñazo de películas.

En la primera hay que alabar el papelón de los dos protagonistas Meryl Streep y Philip Seymour Hoffman, dos pedazo de actores en toda regla que mantienen un duelo interpretativo digno de elogio. Y hasta aquí la película. Salvo la escena en la que Meryl Streep (la hermana Aloysius Beauvier) se encierra con el padre Flynn en su despacho para acusarlo de supuestos abusos, y no desvelo nada de la película porque la trama se conoce desde el minuto 1 manteniéndose invariable hasta el último minuto de película, el resto de la película carece de interés. La escena final del banco donde la hermana Aloysius comienza a llorar es para destornillarse de risa (tal y como hice) y pegarle una patada al DVD, pero qué culpa tendría el reproductor, vamos digo yo. Así que tras intentar verla durante tres noches seguidas (me quedé dormido a mitad de peli las dos primeras) mi veredicto es de suspenso. ¿Se puede ver la película? desde luego. Te hace pensar y te retrata muy bien lo que era aquella época, pero desde luego para haber tenido 5 nominaciones a los Oscars es una decepción.

De la segunda, La Clase, podemos decir que fue la última palma de oro del festival de Cannes, y yo personalmente había escuchado y leído muy buenas críticas sobre ella. Había que verla y así lo hice. Supongo que el paupérrimo doblaje desmerece esta película francesa ambientada en distrito de la periferia de París, pero a mí personalmente no me ha aportado NADA. Película plana en la que no se avanza, no se llega a profundizar en ningún personaje ni se observan nudos en la trama que me sacasen del sopor general en el que me sumió la película. Creo que podría haber dado más juego si me hubiese contado una historia que llegase a algún puerto, porque para ver documentales ya tengo la 2 de televisión española. Sé que estoy siendo un poco exagerado, porque la película se puede ver y en algunas fases es entretenida debido a la frescura de los chavales, pero esa es la sensación con la que acabé la película, la misma que tuve cuando me enteré de que le daban el premio Nóbel de la Paz a “nuestro querido” Mr Yes We Can: ¿Y esta película es la ganadora del Festival de Cannes?

Por suerte anoche tras haber hablado de pelis en una tertulia de cañas con unos amigos, salió a colación La vida de los otros la cuál vi cuando se estrenó. Gran película para acabar con una buena sensación el año. La última escena de la película me arrancó las lágrimas la primera vez que la vi y anoche también me produjo un nudo en la garganta.

Buenas noches… y buena suerte. Feliz 2010.