“Ligamentos rotos”. Como si de una película de Amodóvar se tratase lo mío con las lesiones pasa a ser algo surrealista, cíclico y frustrante que nada tendría que envidiar al más esperpéntico de sus guiones. El domingo pasado tras haber jugado un gran partido el día anterior que nos colocaba virtuales líderes de nuestra competición nacional de voleibol, sufrí un aparatoso accidente esquiando en la estación de esquí de la Covatilla que a día de hoy me ha costado el ligamento lateral interno. Ese es el paquete básico, pack de serie a la espera de los resultados definitivos de la resonancia que me hicieron ayer por la mañana, con lo que el cuadro clínico podría agravarse (Virgencita virgencita que me quede como estoy). Tres con esta son las lesiones graves que he sufrido en mi dilatada carrera deportiva, todas ellas salvo esta última jugando al voleibol. Rotura del ligamento Calcaneo-Astragalino del tobillo izquierdo, rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda y rotura del ligamento lateral interno de la rodilla derecha, son los tres ases de la baraja de lesiones que he sufrido a lo largo de mi vida. Mala suerte, pero de nada vale lamentarse porque lo roto… roto está, así que sólo queda inspirar con fuerza, llenarse los pulmones con una gran bocanada de optimismo, cerrar los ojos y espirar los malos rollos, pensamientos negativos y autocompasiones  mientras la mente se concentra en recordar cómo en otras ocasiones con sacrificio y un espíritu luchador, focalizando las energías en una pronta recuperación, he logrado terminar más sano y fuerte de lo que estaba antes de la lesión. Ese es mi objetivo actual: grabar en mi mente las sensaciones de mi estado físico antes del Día D, para tenerlas presentes durante la recuperación como meta a superar.

¿Sabéis por qué estoy seguro de que lo voy conseguir? Por dos razones, la primera es que no hay dos sin tres, y ya me he demostrado con creces de lo que soy capaz a la hora de recuperarme de una grave lesión. Además me gusta demasiado practicar deporte como para no quedar perfectamente recuperado; y la segunda aunque más extravagante no por ello menos importante, porque soy un jodido cazador-recolector, 0 negativo, y mi genética sabe muy bien lo necesarias que son unas piernas para defenderse en la selva.

Con una sonrisa en la boca se despide…¡Superfachada maaaaaan!. Volveré…

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