hombre y mujerHace tiempo que me leí “El cerebro femenino”, obra de Louann Brizendine (neuropsiquiatra de la Universidad de California) y a pesar de que según ciertas críticas, trata de explicar científicamente demasiados tópicos entre hombres y mujeres sin mucha argumentación científica, cosa que no comparto, me hizo reflexionar en tanto y en cuanto las mujeres se ven afectadas a lo largo de su existencia por un hervidero hormonal cíclico que afecta directamente en la composición y química de sus cerebros.

Este concepto me ha recargado en los últimos tiempos las baterías de una paciencia cuasi infinita a la hora de juzgar ciertos comportamientos en el sexo opuesto, porque contra aquellos que creen que somos iguales, yo pienso que no sólo somos diferentes, sino que me aventuraría a decir que muuuy diferentes. ¡y eso… es así, y los pimientos… son asaos!

Me compré un pequeño velero de paseo cuando hubiese necesitado un acorazado a prueba de bombas y tempestades. Decidí pilotar un  fórmula1 aerodinámicamente correcto en circuitos sin desnivel para acabar columpiándome en el barco vikingo. Me desperté de mi coma profundo en el trenecito turístico de mi pueblo con fuertes arritmias en la montaña rusa más grande de la feria, y tras pedir explicaciones aún hubo quien me dijo: -¿ehn.. pues haberte leío las instrucciones, a mí qué cohone me cuentas?-¿Vio usted la clausula con la letra pequeña?-¿aceptamos barco?-

Al final, para mí es un consuelo ver las similtudes dos a dos, o dicho de otra manera: mal de muchos, consuelo de tontos. Y es que comprobar que tu mejor amigo tiene los mismos interrogantes abiertos que tú y ha pasado alguna vez por esos conatos de incompresión inherentes a las difencias que existen entre hombres y mujeres, es un verdadero alivio.

Cuando digo NO, ¿quiero decir SÍ o quiero decir NO?

Siempre nos quedará esa cervecita con el compi de turno en el bar de debajo de tu casa para constatar que él tampoco tiene la telepatía esa que dicen tener las mujeres y que dan por sentado que nosotros también deberíamos tener para que no haciendo falta que nos digan las cosas, sepamos lo que nos quieren decir.

En fín, que todo este galimatías no hace más que agregar un poco de pimienta negra a la receta de la vida, para mitigar los efectos anodinos de la falta de sal dentro de nuestras rutinas diarias. Después de todo, tras la tercera cerveza en el mismo bar de debajo de tu casa, siempre acabas constatando que donde todos queremos estar es en el regazo de nuestras mujeres ya que sin ellas simplemente no somos nada.

Siempre supe que las quise… que las quiero… y las querré.

Y a mi madre y a mi chica… también.😉

“El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza.” Marilyn Monroe