Me voy a limitar a transcribir una carta que me ha llegado por correo electrónico y que suscribo complrtamente.

Yo, protesto
Oigo en una tertulia de radio que el movimiento ‘15M Democracia Real Ya’ no es más que una pataleta. Bien: pues pataleo.

Pataleo con toda mi alma porque los políticos me piden que me abroche el cinturón mientras ellos mantienen 16 televisiones autonómicas, altavoces propagandísticos que desangran las cuentas públicas; por un parque de coches oficiales abusivo e insostenible; porque los bancos que provocan la crisis con su avaricia se reúnen con el Gobierno para pedirle más de nuestro dinero, ya que este año no han ganado lo suficiente, mientras deniegan los créditos que tan irresponsablemente “regalaron” estos años; por 500.000 puestos de trabajo públicos asignados a dedo por proximidad ideológica, familiar o de siglas; porque el presidente de Telefónica ha ganado 8,2 millones de euros este año cuando van a despedir a 5.000 empleados en España con un ERE que pagaremos todos.

Protesto porque se ha instalado una casta política, empresarial e institucional de parásitos, pelotas, agradecidos, favoritos, calientasillas, cretinos e impresentables que sólo saben gastar dinero de los demás sin tener en cuenta el sufrimiento de una sociedad ahogada por la irresponsabilidad de ciertas decisiones; por unos medios de comunicación sesgados, manipulados y utilizados para anestesiar las mentes y adoctrinar pensamientos; por una justicia politizada que dicta a golpe de ideologías.

Protesto porque no quiero oír más en una empresa que “no hay dinero ni para folios”, mientras los directivos siguen cobrando 8.000 euros al mes; por tener una Administración triplicada, lenta, burocrática, pesada y sorda a la sensibilidad social; porque cada cuatro años echamos un papel en una urna y durante cuatro años los elegidos hacen y deshacen a su antojo sin consultarnos nunca más; por cobrar 600 euros al mes y que me hagan creer que, además, soy un privilegiado por ello.

Protesto porque los partidos políticos no cumplen ni el 30% de su programa electoral, lo que es un incumplimiento de contrato con todos los ciudadanos; porque 5 millones de parados son un insulto a la dignidad de una sociedad que quiere progresar y avanzar en valores, derechos y libertades; por una educación que busca la mediocridad colectiva antes que la excelencia común; por la endogamia, el favoritismo, la demagogia, el amiguismo y la mediocridad que se ha instalado en los últimos años en las instituciones, empresas, medios, contratos, subvenciones y concursos en España; por una corrupción urbanística que ha empapado toda la tierra de nuestro país y nadie ha pagado por ello como debiera.

Protesto porque quiero una nación, un mundo y una sociedad mejores, no sólo para mí sino para las generaciones venideras; protesto porque es lo que ahora me pide mi dignidad, que en definitiva es lo único que tengo y por lo que no tengo ni que abrir una cuenta bancaria ni pagar impuestos; porque el día que me marche habré hecho lo que vine a hacer a este mundo: hacer de él un sitio mejor. Por eso, protesto, lo digo y me muevo.
Y pido con humildad que todos, independientemente de la ideología, raza, religión, condición o clase social, hagamos lo mismo de manera responsable, pacífica y tranquila, pero enérgica y contundente a la vez. Porque tienen que escucharnos dentro y fuera de las urnas. Porque ellos, sin todos nosotros, no pueden ser, ni son, ni serán.
España. Mayo de 2011