Escúpelo. Quédate agusto y sácalo todo fuera. Pero una vez lo hayas echado fuera desapareció para siempre. No permitas que el martilleo constante de pensamientos negativos genere ondas destructivas. Ondas que se expandan cada vez más, afectando a tu entorno más próximo e íntimo para alterar poco después el rumbo de tu destino. Porque ese es el Secreto, creer en el poder de la mente, en la actitud y la capacidad de influir en tu entorno con la fuerza de los pensamientos. “Siembra un pensamiento y cosecharás una acción; Siembra una acción; y cosecharás un hábito; Siembra un hábito y cosecharás un carácter; Siembra un carácter y cosecharas un destino“.